Las experiencias nos construyen. De su
recuerdo nos nutrimos. Nos acompañan convertidas en aprendizaje y
descubrimiento. En ocasiones, transformadas en revelaciones, llegan a iluminar un
antes y un después dentro de nuestra existencia. Frecuentemente, solo a la
distancia entendemos mejor el significado de dichas revelaciones, distinguiendo
en ellas algunas certeras metáforas de nuestra personal historia.
Escritor, ensayista, poeta y docente venezolano. Ganador del Premio Nacional de Ensayo Mariano Picón Salas del Ministerio de la Cultura de Venezuela en 1992, fue miembro del jurado de dicho premio en la edición de 1993. Igualmente fue miembro del jurado del Premio Internacional de Cuento Francisco Herrera Luque y Presidente del I Congreso de Legislación Cultural Municipal, realizado en en febrero del año 1993 en la Universidad Simón Bolívar.
viernes, 14 de febrero de 2020
viernes, 7 de febrero de 2020
SOLO LA AFIRMACIÓN DE LO INDIVIDUAL...
Solo la afirmación de lo individual, el respeto a la
libertad y la dignidad de la persona humana, lograrán enfrentar la inhumanidad
de sistemas de pensamiento dogmáticos y alienantes. Es difícilmente predecible el tiempo
construido por los hombres; y es grotesco predicar a éstos solitarias verdades,
y, muchísimo más grotesco aún, relacionar dichas verdades a una solitaria idea,
un solitario rostro o una solitaria cofradía.
viernes, 31 de enero de 2020
UNA VOCACIÓN ES...
Una vocación es verdad propia,
verdad descubierta, verdad viviéndose, realizándose... A través de ella intuimos
un sentido para nuestra presencia en el mundo. La vivimos, íntimamente
vinculada a un sentimiento de libertad. Somos libres para escoger hacer y
decidir vivir de acuerdo a eso que hemos elegido hacer. Nuestra vocación nos
distingue individualmente. Nos orienta. Reúne en nosotros signos donde conjurar
demasiadas fragmentaciones o dispersiones. Otorga una estructura a esa historia
que es la nuestra. Nos traduce. Nos obliga a no aislarnos.
Lo justo, lo natural es que las
propias cualidades y la vocación coincidan, que la una sea muy directa
consecuencia de las otras. Lo ideal es reconocerla muy temprano; tempranamente
hacerla parte de comportamientos, pasos, propósitos y acciones. Ella no es solo
potestad: posee la forma de las verdades
conquistadas, de los propósitos convertidos en norte de vida.
Nada más lamentable que padecer una
existencia deformada en una actividad que no nos encarne. Vernos obligados a
desempeñar labores que nos contradigan, trabajar toda la vida en algo que,
eventualmente, se aborrece: acaso una de las visiones más representativas del
infierno en la tierra.
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