viernes, 17 de agosto de 2018

NUESTRO ES EL TIEMPO DE LA PROSA...


Nuestro es el tiempo de la prosa: tiempo de voces directas, cercanas, continuas, en necesaria correspondencia unas con otras; tiempo de tensas y contradictorias cadencias, como las sugeridas por la vida misma. Tiempo de prosa porque en prosa hablamos, pensamos, sentimos, recordamos; porque en prosa viven los pensamientos y las memorias; porque en prosa evocamos esa historia que es la nuestra; porque en prosa describimos los itinerarios que son parte de las palabras que somos y nos nombran.

viernes, 10 de agosto de 2018

CONVERTIR NUESTRA VIDA...


Convertir nuestra vida en narración: discurso íntima y personalmente nuestro; pertenencia propia dibujada sobre palabras conquistadas una a una; armonioso entretejido de signos; continuidad temporal apoyada sobre ciertos argumentos; imaginario proyectado en voces traductoras de sueños, ilusiones, propósitos, recuerdos y algunas íntimas mitologías personales...

viernes, 3 de agosto de 2018

LA POLÍTICA ES UNA NECESIDAD DE LA VIDA HUMANA...


La política es una necesidad en la vida humana. Tan antiguas como las preguntas por su sentido son las respuestas que la justifican. Ella será -y nunca podría dejar de ser- un medio; siempre un medio para alcanzar un fin más elevado: la adecuada convivencia entre los miembros de una comunidad. Donde coexistan diversos grupos humanos siempre existirá política. Realidad de la que jamás podría disociarse otra: el sentido de la política es la libertad, entendida como coexistencia entre iguales, como potestad de cada individuo de escoger su destino y construir la vida que crea merecer.
Absurdamente, muy a menudo la política ha pretendido hacer vivir sus voces en regiones inaccesibles a las humanas circunstancias. En la reciente historia del mundo, palabras propulsoras de muchos proyectos e ideales políticos se fueron alejando de las verdades cotidianamente vividas por los hombres. Terminaron, así, haciéndose letra muerta, irreal espejismo, cuando no engaño destructivo. Degradadas a la triste condición de promotoras de ideologías, de tiranos y de sistemas, trágicamente se alejaron de las reales necesidades de sus sociedades.