Te pertenecen respuestas revestidas con el ropaje de viejas ilusiones, fragmentos de un pasado testimoniado sin nostalgia.
Te pertenece, mutable, el regocijo que acompaña tus logros.
Te pertenece la potestad de colocar tu nombre en el centro de algún círculo irreal.
Te pertenecen prioridades señaladas paradójicamente por sus contradicciones.
Te pertenecen respuestas ante un universo dibujado por tus ademanes y tus actos.
Te pertenecen palabras corregidas en al esperanzador deseo de acompañar su destino.