Aprendes a confiar en tus miradas, en tus genuinas comprensiones. Aprendes a percibir armonía a tu alrededor y en ti mismo. Aprendes a intuir un sentido para el acaso y una lógica para el impredecible después. Aprendes a diseñar un centro como límite esencial donde preservar el tiento, un lento vislumbre de oportunidades al alcance de tus manos... Aprendes a ver más lejos y de maneras diferentes. Aprendes a intuir razones más allá de lo elusivo de tantas respuestas. Aprendes que existe un sentido en la espera, en la paciencia, en la cautela... Aprendes a apostar por tus sueños, por tu independencia, por tus convicciones y compromisos. Aprendes a explicarte junto a tu explicación del mundo. Aprendes a callar mientras vas aprendiendo a decir. Aprendes de esas circunstancias que te has visto obligado a vivir...