Unos pasos más, apenas unos pasos más antes de ir más lejos de este instante.
Solo importan ciertas rutas emprendidas, ajenas a presagios de incapacidad o torpeza, firmes en medio del interminable giro de los sueños.
Imposible conjurar la incertidumbre e imposible alejarse de oscuros laberintos e intemperies calcinándose al sol.
De la oscuridad a la luz que enceguece: dos formas extremas de esa continuidad de la que surgió una manera de vivir, de resistir, de creer y descreer.
Unos pocos pasos más hasta esculpir ese momento que nos pertenece y acceder a ese mundo elegido de una vez y para siempre.
Y al lado de esa respuesta, que supo acogerse a su transparencia, hilvanar los azulados signos de nuestras contradictorias fantasías.