Hay poesía cuando el poeta descubre íntimas entonaciones entre su mundo y el mundo.
Hay poesía en la coherencia del poeta hurgando en sus incertidumbres y certezas.
Hay poesía en cada frontera conquistada junto al alma del poeta.
Escritor, ensayista, poeta y docente venezolano. Ganador del Premio Nacional de Ensayo Mariano Picón Salas del Ministerio de la Cultura de Venezuela en 1992, fue miembro del jurado de dicho premio en la edición de 1993. Igualmente fue miembro del jurado del Premio Internacional de Cuento Francisco Herrera Luque y Presidente del I Congreso de Legislación Cultural Municipal, realizado en en febrero del año 1993 en la Universidad Simón Bolívar.
Hay poesía cuando el poeta descubre íntimas entonaciones entre su mundo y el mundo.
Hay poesía en la coherencia del poeta hurgando en sus incertidumbres y certezas.
Hay poesía en cada frontera conquistada junto al alma del poeta.
Redención o rescate a partir de las cosas que el alma logró entender al interior de una memoria que comenzó a vislumbrarlo todo de otra manera; tal vez como una forma de vivir las promesas de días venideros y presentes en el tiempo aún por construir y en contra del tiempo construido.
Redención o rescate a partir de las cosas que el alma logró entender.
Redención al interior de una memoria que comienza a vislumbrarlo todo de otra manera.
Redención como una forma de vivir las promesas de días venideros y presentes.
Redención en el tiempo aún por construir y en contra del tiempo construido.
Fragilidad como claudicación o rúbrica de tientos plegados a su impotencia.
Fragilidad que es ahogo de alientos en necesario auxilio de sí misma, siempre lejos, muy lejos de inoportunos e incómodos testigos.
Es preciso rubricar de verdad los signos de nuestra alma.
Es preciso interpretar la confusión de ciertos cielos.
Es preciso perseguir el cáliz del aliento y la derrota de la inercia y el miedo.
Es preciso proclamar sobre ciertas revelaciones el principio y el final de nuestro universo.