Dioses residentes aún en los rincones más oscuros, comparsas de sueños y quimeras invocados por demasiados fieles a lo largo del tiempo.
Dioses cuya forma algo amorfa refleja la obsesiva iteración de rituales excesivamente iguales a sí mismos.
Escritor, ensayista, poeta y docente venezolano. Ganador del Premio Nacional de Ensayo Mariano Picón Salas del Ministerio de la Cultura de Venezuela en 1992, fue miembro del jurado de dicho premio en la edición de 1993. Igualmente fue miembro del jurado del Premio Internacional de Cuento Francisco Herrera Luque y Presidente del I Congreso de Legislación Cultural Municipal, realizado en en febrero del año 1993 en la Universidad Simón Bolívar.
Dioses residentes aún en los rincones más oscuros, comparsas de sueños y quimeras invocados por demasiados fieles a lo largo del tiempo.
Dioses cuya forma algo amorfa refleja la obsesiva iteración de rituales excesivamente iguales a sí mismos.
Escribir un libro para describir un alma empeñada en ser cobijo para sí misma, para repetir palabras que anhelamos escuchar a nuestro alrededor, para conquistar imaginarios colocados en las más lejanas orillas, para reflejar la materia viva de los sueños evocando la incongruente ramificación de un tiempo que distingue en lo precario la natural secuela de escollos y vaivenes, para escuchar el lento aleteo de alguna veleta arrinconada en lugares donde sanar viejas heridas...
Fragilidad que es claudicación o rúbrica de tientos plegados a su impotencia; que es ahogo de alientos en necesario auxilio de sí misma, siempre lejos, muy lejos de incómodos testigos; que es suma y resta de movimientos lastrados por el peso muerto de lo agobiantemente circular; que es esfuerzo simulado o fantasmagoría de algún sueño inadvertido de su propia dilapidación.
Imposible no escuchar al tiempo cuando éste susurra bienaventuranzas a nuestros corazones. Imposible no rendir tributo a toda transparencia que nos permita superar el desconcierto.
Sobrevive quien, afortunado, logra interpretar ciertas líneas de tiempo capaces de volver una y otra vez sobre sí mismas en el rescate de algunos complicados vericuetos de la vida.
Circular visión de redescubiertos ahoras al margen de impuestos calendarios.
Proliferación en la estrechez de mil ahoras; figuras haciéndose, deshaciéndose, rehaciéndose en un confuso albur de opciones y fantasmagorías dentro del contorno de lo impredecible; creación de incesantes entrelazamientos, de indescifrables contorsiones, de laberínticos impulsos, de compromisos y elecciones y proyectos que todo tienen que ver con la confusa forma de la vida.