Se trata de descifrarnos en el ritmo de un tiempo poco predecible, de decir adiós a mil formas del hastío, de arrojar miradas nuevas sobre viejos universos, de alcanzar algún atisbo de personal eternidad sobre accesibles cielos.
Se trata de responder a los acertijos del camino, de establecer cartografías y fronteras donde ser testigos de nosotros mismos.
Se trata de no reiterar jamás facciones de otros rostros sobre nuestro propio rostro.
Se trata de deshojar la envoltura de nuestros sueños, de aceptar nuestra condición de caminantes a menudo desprevenidos y atolondrados.
Se trata de imponernos sobre mucha falsa memoria y describirnos en clarividentes espejismos.
Se trata de convertir nuestra voz en sintaxis conquistada.
Se trata de reunir las contradictorias señales del tiempo enfrentando el albur que contradice nuestras ilusiones.
Se trata de transformar lo inhóspito en cobijo y de afirmar nuestros ahoras en la perpetuación de ciertos sueños...