La rueda de la fortuna gira a veces en tu contra y, dolorosamente, descubres que la vuelta atrás es imposible.
Te absuelves o condenas en tu manera de ser hombre.
Te percibes solitario buscador de tesoros: luminosamente frágiles, en su oportunidad y en lo desconcertante de su destino.
A menudo te distingues reconociendo sueños que no podrías traicionar sin traicionarte, viviendo un ahora negado a ser sombra de otras sombras.