jueves, 14 de marzo de 2013

ESCRIBO PARA AFIRMAR ALGÚN PRONOMBRE PERSONAL...


Escribo para afirmar algún pronombre personal,
alguna deificación,
alguna quimera,
ciertas ilusiones que necesito nombrar en voz baja.

Escribo para dibujar creencias,
crear siluetas en medio de cercanías a las que me aferro,
llamadas a perdurar o a desvanecerse.

Escribo en horas sucesivamente seductoras para decir promesas que podré o no podré cumplir.

Escribo para, al final del día, de todos los días,
sostenerme en la certidumbre de algún descubrimiento o por la secuela de miradas que se hicieron transparencia o por revelaciones capaces de sostener mis más necesarios espejismos. 

viernes, 8 de marzo de 2013

SEÑALES EMPEÑADAS EN NO IGNORARME


Arrepentimiento, remordimiento: voces que ocupan mucho espacio y aparecen cuando menos lo espero; siempre  como al acecho, inseparables recurrencias de punzantes recuerdos.
Signos que se niegan a desaparecer.
Evocan errores cometidos.
Inútil tratar de borrarlos, sólo cabe esperar que el tiempo los extinga.
Pero el tiempo es caprichoso y rara vez complace mis deseos.
Quedo, pues, a merced de esas señales empeñadas en no ignorarme.
El muy racional propósito de ser yo quien las ignore es muy difícil de cumplir; y, así, enquistadas en el día a día, prosiguen contaminando ilusiones y proyectos.

lunes, 4 de marzo de 2013

PRISMA


Prisma: punto de vista, perspectiva frente a cuanto me rodea.
Al mundo del afuera opongo mi conciencia.
Miro fuera de mí o dentro de mí, y todo pasa por mi tiempo, todo tiene relación con esa perspectiva que me permite distinguir, acercarme a lo que quiero aproximarme, y alejarme de lo que he decidido apartarme.
Junto a mis ilusiones y mis convicciones, al lado de mis obsesiones y espejismos, me empeño en dar forma a diseños que la realidad, muy a menudo, se empeña en contradecir. 

jueves, 28 de febrero de 2013

CAMINO: ITINERARIO QUE, NECESARIAMENTE...


Camino: itinerario que, necesariamente, ha de conducirme hacia algún lugar.
Con mucha facilidad, propende a desvanecerse en medio de la intemperie.
Me convierto, entonces, en transeúnte: apenas confundido sumador de confusos desplazamientos al interior de interminables vastedades.
La idea de camino se opondrá siempre a la de intemperie; su sentido se prolonga en hilvanaciones: bruscas o lentas pero abiertas siempre a lo venidero.
¿Cuál es el diseño del camino? ¿O su propósito? Cada caminante lo va construyendo a su manera, sin predicción posible.
El avance dentro del camino es casi siempre fragmentario. Fragmentariamente llegan al caminante recuerdos, revelaciones, verdades, circunstancias predecibles o impredecibles; y, junto a ellos, los pasos interminablemente sucesivos…

domingo, 24 de febrero de 2013

HAY COSAS QUE NOS SALVAN DE NOSOTROS MISMOS...


Hay cosas que nos salvan de nosotros mismos,
armonías que se fueron escribiendo junto a nuestros pasos, correspondencias entre nuestros imaginarios y las visiones que distinguíamos afuera.

Todas las cosas, buenas o malas, son necesarias para alcanzar alguna verdad, alguna forma de transparencia.

No es posible sino permanecer en medio del constante movimiento que nos conduzca de la pasiva resignación a la empresa donde aventurarnos cada día.

El sentido de nuestro tiempo no se escribe sino con incertidumbres y certezas.

Un paso que me lleva hacia delante y otro me arrastra al punto de partida.

Busco sin cesar el equilibrio que me haga vislumbrar esenciales armonías.

miércoles, 20 de febrero de 2013

AQUÍ...


Me siento en este lugar desde el que me propongo divisar el cortejo que acompañe el cadáver de todos y cada uno de mis enemigos.
También aquí seguir alimentándome de la ilusión de avanzar, de impulsarme sobre propósitos anunciados desde el más remoto de mis principios.
Igualmente aquí me propongo averiguar de qué se trata todo, de buscar incesantemente el sentido de tantos pasos emprendidos. Solo así podría encontrar sentido en todo esto, solo así seguir construyendo mi camino.