Nuestro es el tiempo de la prosa: tiempo de voces directas,
cercanas, continuas, en necesaria correspondencia unas con otras; tiempo de
tensas y contradictorias cadencias, como las sugeridas por la vida misma. Tiempo
de prosa porque en prosa hablamos, pensamos, sentimos, recordamos; porque en prosa
viven los pensamientos y las memorias; porque en prosa evocamos esa historia que
es la nuestra; porque en prosa describimos los itinerarios que son parte de las
palabras que somos y nos nombran.
Escritor, ensayista, poeta y docente venezolano. Ganador del Premio Nacional de Ensayo Mariano Picón Salas del Ministerio de la Cultura de Venezuela en 1992, fue miembro del jurado de dicho premio en la edición de 1993. Igualmente fue miembro del jurado del Premio Internacional de Cuento Francisco Herrera Luque y Presidente del I Congreso de Legislación Cultural Municipal, realizado en en febrero del año 1993 en la Universidad Simón Bolívar.
viernes, 17 de agosto de 2018
viernes, 10 de agosto de 2018
CONVERTIR NUESTRA VIDA...
Convertir nuestra vida en narración: discurso íntima y
personalmente nuestro; pertenencia propia dibujada sobre palabras conquistadas
una a una; armonioso entretejido de signos; continuidad temporal apoyada sobre ciertos argumentos; imaginario proyectado en voces traductoras de sueños,
ilusiones, propósitos, recuerdos y algunas íntimas mitologías personales...
viernes, 3 de agosto de 2018
LA POLÍTICA ES UNA NECESIDAD DE LA VIDA HUMANA...
La política es una
necesidad en la vida humana. Tan antiguas como las preguntas por su sentido son
las respuestas que la justifican. Ella será -y nunca podría dejar de ser- un
medio; siempre un medio para alcanzar un fin más elevado: la adecuada convivencia
entre los miembros de una comunidad. Donde coexistan diversos grupos humanos siempre
existirá política. Realidad de la que jamás podría disociarse otra: el sentido
de la política es la libertad, entendida como coexistencia entre iguales, como potestad
de cada individuo de escoger su destino y construir la vida que crea merecer.
Absurdamente, muy a menudo la
política ha pretendido hacer vivir sus voces en regiones inaccesibles a las
humanas circunstancias. En la reciente historia del mundo, palabras propulsoras
de muchos proyectos e ideales políticos se fueron alejando de las verdades cotidianamente
vividas por los hombres. Terminaron, así, haciéndose letra muerta, irreal
espejismo, cuando no engaño destructivo. Degradadas a la triste condición de
promotoras de ideologías, de tiranos y de sistemas, trágicamente se alejaron de
las reales necesidades de sus sociedades.
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