jueves, 23 de marzo de 2017

TANTO EN LA CIENCIA COMO EN EL ARTE...


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Tanto en la ciencia como en el arte deberían existir idénticos sentidos de compromiso y respeto ante ciertos principios. En el terreno del arte: necesaria reunión entre la fuerza de su expresión estética y la validez de su verdad; en el de la ciencia: compromiso siempre con el destinatario de su creación: el ser humano.

domingo, 19 de marzo de 2017

ES AHORA...


Es ahora: ese tiempo que, siempre en presente, nos pertenece y define, nos sostiene o vulnera.

sábado, 18 de marzo de 2017

SOMOS INTENCIÓN DE PORVENIR...


Somos intención de porvenir. Somos nuestras respuestas: a veces, ficticias; otras, insuficientes, muy a menudo incomprensibles para la inmensa mayoría de los otros… No importa: son nuestras.

domingo, 12 de marzo de 2017

LA VOZ DEL JOVEN...

La voz del joven que empieza a vivir suele ser gárrula, vociferante. No se conoce a sí misma. Desconoce su intensidad. Ignora su alcance.
 
El joven busca su voz, que es lo mismo que decir que se busca a sí mismo. Vive rodeado de espejismos en los que obsesivamente cree.
  
-->Todos precisamos espejismos, pero el joven, incapaz de desconfiar de esas apariencias en las que le resulta cómodo, necesario o esperanzador creer, es excesivamente crédulo ante los suyos.

viernes, 10 de marzo de 2017

ENFRENTO...

--> Enfrento mis despropósitos y equivocaciones apoyándome en una idealizada visión de destino...

sábado, 4 de marzo de 2017

EN CADA UNA DE NUESTRAS HORAS...

En cada una de nuestras horas, aún las más oscuras, ir forjando nuestro rostro caminante; distinguiendo retos por vencer y razones por conquistar; tratando de no debilitarnos por rencores o sospechas; viviendo cerca de nuestros propósitos; desconfiando de la inconclusión de las intenciones, de los pasos inciertos, de las interrogantes nunca respondidas; recelando de la voluntad sin norte, de la falta de ilusiones, de la carencia de compromiso, de los innecesarios apresuramientos, de la falsa inspiración, de la ingenuidad incapaz de reconocerse a sí misma, del resentimiento, de la fragilidad sin contrapeso, de la atolondrada rebeldía, del inconformismo volcado sobre sí mismo, del incesante desaliento, de la mórbida apatía….   .

 Lúcidos ante el sentido de cada una de nuestras batallas, hacernos maleables frente al tiempo, aceptando que existen errores irremediables y espacios definitivamente cerrados para nosotros.

 Al margen de paradojas y despropósitos, de miedos y sospechas, apoyarnos en certezas y esperanzas. En lugares inusuales –inusuales para los demás, claro- sobreponernos a muchos días informes.  

-->Empeñados en no extraviar ni desperdiciar argumento alguno, sostenernos en la autenticidad de nuestras búsquedas, permaneciendo fieles a ciertas ilusiones sobre las que construirnos y reconstruirnos interminablemente…

martes, 28 de febrero de 2017

ROMPECABEZAS, O, TAL VEZ...


-->Rompecabezas o, tal vez, peculiar ajedrez cuyos movimientos únicamente un solitario jugador conoce y decide. Solo él sabe de las reglas de su juego, de sus posibles desenlaces, de sus eventuales recompensas; y, sin embargo, ni por un momento duda que en ese extraño juego suyo acaso repose la razón misma de su existencia.

miércoles, 8 de febrero de 2017

ESCRIBIR NOS PERMITE...

Dije hace algún tiempo: “Escritura para asomarnos al mundo y explorarlo desde la particularidad de nuestra subjetividad interior, de nuestra mirada y nuestra palabra.” Pero, con esa palabra nuestra… ¿Decir qué? Principalmente esas verdades y esas convicciones que fueron dando forma a nuestro tiempo, a nuestra propia realidad.

Escribir nos permite relacionarnos con el mundo desde esa voz surgida de un centro que somos o escogimos ser; morada poblada con nuestras creencias y sueños, con nuestras ilusiones y recuerdos, con todo eso que, de una u otra forma, es nuestra respuesta ante la vida. Y pienso que la escritura existe para comunicar a esos otros con quienes nos relacionamos esa respuesta. Y se trata de hacerlo con una voz protagonista que es una, una sola y siempre la misma: aspirante a la exactitud, a una relación armoniosa entre su forma y lo que esa forma expresa.

Tal como lo veo, la escritura no podría nunca dejar se ser reunión de dos realidades: de un lado, dibujo de palabras con las que expresar imágenes e ideas; del otro, las voces convertidas en finalidad en sí mismas. Y a ninguna de esas dos realidades podríamos -si, como en mi caso, somos maestros y, a la vez, seres que amamos las palabras- ser indiferentes.

Alguna vez el escritor venezolano Enrique Bernardo Núñez dijo que nada era poético hasta no ser tocado por la poesía. Y, desde luego, siempre será poética una palabra que se esfuerza en ser plenitud de la forma en indisoluble relación con lo expresado; voz siempre poética, aunque le demos diversos nombres, por ejemplo: voz ensayística.

El ensayo es la expresión de un alma humana en la que caben memorias y opiniones, saberes y anhelos, propósitos y fantasías. Como dijera George Lukacs: el ensayo es la forma de la voz expresando el espíritu de un hombre.

Miguel de Montaigne acuñó para el ensayo un término aplicable a la vida misma: escritura del tiento, del avance paulatino, de la mesura. Un maestro que sea, también, un amante de la escritura, distinguirá en el ensayo el género natural de su comunicación y entenderá que escribir ensayos es su mejor manera de nombrar respuestas personales asociadas a su vida.

Suele definirse a la escritura como el más solitario de los oficios, y al escritor como un ser naturalmente obligado a la soledad. Afirmación muy cuestionable. Si bien es cierto que solitariamente escribimos, lo hacemos siempre con el convencimiento de un destino y de un destinatario para esas voces nuestras encargadas de expresar verdades que nos resulta imposible callar.

-->“Las verdades que se callan se hacen venenosas”, dice Nietzsche en algún momento de su obra. Y, acaso, el punto de partida de la actividad de un  maestro sea el proponerse no callar sus verdades. No podría ser de otra manera: colocamos nuestra vocación como maestros y nuestro amor por las palabras al servicio de la comunicación de nuestras respuestas a la vida.

miércoles, 1 de febrero de 2017

RESPUESTAS

Suele definirse a la paranoia como un acogernos, en nuestra comunicación con el mundo, a muy personales interpretaciones de cuanto nos rodea y sucede. El paranoico toma la realidad y la introduce en el diseño de sus miradas, deformándola en beneficio de su manera de entender y sentir. Cabe concluirse, entonces, que todos los seres humanos tenemos algo de paranoicos; o mejor, que sin cierta dosis de paranoia, la existencia sería insoportable.
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Recuerdo una frase de Simone de Beauvoir: “Declarar que la existencia es absurda es negar que se le pueda dar sentido alguna vez; decir que es ambigua es afirmar que su significado nunca es el mismo, que constantemente ha de ser adquirido.” Ante una existencia ambigua o percibida como ambigua, los seres humanos oponemos nuestra autonomía, nuestra “paranoia”: memoria de una historia personal hecha de recuerdos y valoraciones, de propósitos y obsesiones, de convicciones y espejismos; pero, acaso sobre todo, de la suma de muchas preguntas y del incesante esfuerzo por identificar algunas más o menos nítidas respuestas…