sábado, 8 de diciembre de 2012

FELICIDAD, ÉTICA Y COMPROMISO


En su Ética para Nicómaco, Aristóteles habló de la razón por la cual los seres humanos habíamos venido al mundo: para tratar de ser felices, para vivir de la manera más plena, aprovechando nuestro tiempo de acuerdo a eso que hemos aprendido a reconocer que somos.
Las nociones de felicidad o de plenitud no podrían nunca dejar de relacionarse con las de compromiso o ética. Muchos siglos después de Aristóteles, Sartre ahondaría en la idea de “compromiso”. Se trata de aprender a vivir de acuerdo a esos compromisos que vamos adquiriendo con la vida; vivir de acuerdo a un reto esencial: legitimar nuestra existencia, no sólo a través de nuestras acciones, sino, también, de nuestros sueños, de nuestras ilusiones e ideales, de nuestras convicciones y de nuestras voces convertidas en testimonio de aprendizajes de vida que otros pudiesen aprovechar. 

VIVIR ES...


     Vivir es sumar huellas y escribir es conjeturar verdades. El tiempo vivido queda como recuerdo. La palabra escrita permanece como argumento. Al vivir creamos una experiencia y al escribir nos entregamos a la escritura que evoca esa experiencia. Trazo en el tiempo y trazo en la página: analogía entre las palabras que escribimos y los pasos que damos. Al andar, diseñamos un destino. Al escribir, lo postulamos como el único destino posible. Caminamos nuestra vida y la escribimos. Escribimos sueños y reflexiones en páginas que nos revelan. Un paso sucede a otro paso, una palabra continúa a otra. Pasos y palabras: marcha, imagen, gesto. Todo sucede a todo y precede a todo en una larga e ininterrumpida cadena de eslabones siempre particulares y diferentes: todos relacionados entre sí, todos significativos...

jueves, 6 de diciembre de 2012

SE TRATA...


Se trata de reconocer en la vida un sentido de dirección, de coherencia, de estructura; un diseño que contemplar y entender y en el cual no dejar de apoyarme.
Se trata de aceptar que la vida estará siempre por encima de cualquier otra cosa, que todo girará constantemente en torno a ella.
Se trata de que las voces, junto a las miradas, serán una forma de atesorar comprensiones y convicciones; y de que sólo es posible proseguir y avanzar en el camino una vez que hemos entendido ciertos signos que, para nosotros, no podrían dejar de darle un significado a nuestras rutas.
Se trata de saber responder, de corregir viejos errores, de alcanzar respuestas necesarias que nos digan que nuestros sueños son, en sí, construcción y finalidad.
 Se trata de entender que no hay respuestas fuera de nosotros mismos, de que cada conclusión deberemos alcanzarla junto a las secuelas de ciertos aprendizajes.
Se trata de que todo a mi alrededor me dice que es imposible el sopor, que el camino no cesa de fluir y que estoy forzado a saber acompañar su flujo.
Se trata de que la vida está frente a mí y de que todo se relaciona con lo que yo distingo y entiendo de ella.

martes, 4 de diciembre de 2012

EL SENTIDO DEL CAMINO...


El sentido del camino lo construye cada quien a su manera y los resultados dependen tanto del caminante como de las impredecibles circunstancias que lo rodean. No hay posibilidad de predicción. O mejor: la predictibilidad existe pero es muy común que los seres humanos nos neguemos a vislumbrarla. La conocemos, la identificamos; y, sin embargo, somos impotentes ante ese designio que nos marca, que acaso nos marcó desde un comienzo sin que nosotros lo supiésemos. Solo ahora, cuando los años fueron sumándose uno a uno sobre mis facciones, comprendo que muchas cosas estuvieron escritas en mí desde el comienzo de mi tiempo, oponiéndose a tantas otras que yo mismo fui descubriendo muy lentamente al lado de mis pasos, mi lucidez, mi voluntad y mi imaginación.

domingo, 2 de diciembre de 2012

ME RODEÉ DE IMAGINARIOS...


Me rodeé de imaginarios que me decían que el camino entrevisto era posible y, dentro de él, posibles también ciertos sueños que siempre identifiqué necesarios. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

LA MUERTE SELLA...


     La muerte sella, con su sentido o sinsentido, una vida; y, como símbolo final, dibuja minuciosamente la manera en que ésta será recordada.