Escritor, ensayista, poeta y docente venezolano. Ganador del Premio Nacional de Ensayo Mariano Picón Salas del Ministerio de la Cultura de Venezuela en 1992, fue miembro del jurado de dicho premio en la edición de 1993. Igualmente fue miembro del jurado del Premio Internacional de Cuento Francisco Herrera Luque y Presidente del I Congreso de Legislación Cultural Municipal, realizado en en febrero del año 1993 en la Universidad Simón Bolívar.
viernes, 31 de agosto de 2012
ENTREGARNOS EN CUERPO Y ALMA...
Entregarnos
en cuerpo y alma a la tarea de indagar qué es eso para lo que servimos, para lo
que estamos destinados; y que, una vez descubierto, nos revelará algo esencial
de nuestra naturaleza. Se trata, en fin, de conocernos. Conocernos: inicio de
todo genuino saber, de toda forma de verdadera sabiduría. “¡Conócete a ti
mismo!” fue la inscripción que los Siete Sabios de Grecia ordenaron colocar
sobre el frontispicio del templo de Delfos. Conocernos para llegar a aprobar
esa particularidad que somos, para comprometernos en la conquista de un camino
que pudiera conducirnos hacia cierto destino acaso intuido desde siempre.
jueves, 30 de agosto de 2012
DESDE HACE MÁS DE TREINTA AÑOS...
Desde
hace más de treinta años soy profesor. Y si algo he aprendido en todo este
tiempo es que dirigirme a esos estudiantes que son mis interlocutores es algo
que no podría hacer sino desde esas palabras que son ecos de mi camino y mi
memoria. Al hablar a mis alumnos lo hago desde esas mismas voces que escribo y
vivo. Distingo en la enseñanza y en la escritura acciones muy semejantes.
Hablar a los estudiantes que son mis interlocutores es algo que no puedo hacer
sino desde mi experiencia.
Pareciera como si escribir dentro de los
espacios de la Academia obligase a quien lo hace a deslindarse de su voz para hablar
sólo con las entonaciones del especialismo o con voces prestadas por otros.
Nunca he podido entender por qué tanto temor en muchos intelectuales a
expresarse desde la propia conciencia ni por qué de tanto esfuerzo por escoger
el tono más impersonal a la hora de decir. Paradoja de una palabra –lo más
humano de lo humano- empeñada en negar la humanidad de su expresión. ¿Por qué
la voz de las ideas, que busca argumentos, que trata de dar forma al
pensamiento, tiene que ser pesada, obesa, densa, torpe? ¿Por qué no disfrutar
de la belleza de esas palabras que, además de su condición estética, nos
convenzan con sus razones, nos conmuevan con las verdades que ellas transmiten?
jueves, 23 de agosto de 2012
HABÍA UNA VEZ...
Había una vez... las voces con que empecé a
nombrar el mundo y a nombrarme dentro del mundo; voces como ésas con las que
empiezan tantas preguntas infantiles: ¿qué es esto? ¿qué quiere decir aquello?
¿Por qué sí? ¿Por qué no?
Había una vez... las voces que empecé a
leer y que leo. Me entretienen, me abstraen, me informan; pueden llegar a
apasionarme, aunque no las perciba mías ni cercanas a mi universo. Pero en
ellas descubro experiencias que me enriquecen y que, acaso, me conduzcan hacia
mi propia sabiduría.
Había una vez... las voces que
comencé a escribir y que escribo: adheridas a mi propia historia; ecos,
instrumentos, respuestas, propósitos, gestos, finalidad... Se relacionan con mi
universo, pero también con texturas y acentos halladas en las páginas de libros
de algunos autores: tonalidad y sentido de los que no podría apartarme.
Pero, además, “Había una vez” evoca para
mí algo mucho más personal: el título de la más antigua de mis lecturas, el
nombre del primer libro que recuerdo haber leído. Me lo regaló mi madre, allá
por el comienzo de mi infancia. Desarrollar en mí el gusto por la lectura fue
una de sus obsesiones. Se propuso transmitírmelo, entre otras cosas, eliminando
de casa la televisión. Por muchos años no tuvimos televisor en casa, para, como
ella decía, no permanecer sentados frente a una pantalla todo el santo día.
Leer nos habitúa a vivir en muy estrecha relación con la fantasía, a establecer
puentes entre la realidad del afuera y nuestra propia realidad. Leemos y
acercamos las voces leídas a nuestras vivencias. Leía, en general, bastante; en
todo caso más que la mayoría de los niños que me rodeaban, algo que, junto a mi
imaginación y cierta propensión a la soledad, me hizo, muy temprano, sentirme
diferente. Sentirse o saberse diferente es algo que suele conducir a un mismo
resultado: ver a los otros con desconcierto: sin entender nunca del todo ni sus
gestos ni sus razones, sabiendo que siempre existirán muy diversas y complejas
diferencias entre nosotros y la gran mayoría de los otros.
lunes, 20 de agosto de 2012
VIVIR ES JUGAR UN JUEGO...
Vivir es jugar un juego cuyas reglas se nos van revelando
muy poco a poco. Un
juego que nos fuerza a no dejar nunca de elaborar motivos alrededor de los
pasos que damos y que vamos convirtiendo en las huellas de un itinerario
precisado del más importante de los significados: el de la propia aprobación. Nuestro
mayor logro:conocernos; y nuestra peor equivocación: no hacerlo.
sábado, 18 de agosto de 2012
ENFRENTO EL SILENCIO DE MUCHÍSIMAS...
Enfrento el silencio de muchísimas cosas mudas y resisto junto a las voces que me sostienen. En algún momento llega hasta mí cierta palabra indudable que es revelación, fragmento henchido de luz o transparencia.
viernes, 10 de agosto de 2012
LOS ESPACIOS DEL ARTE SUELEN PERMITIRNOS...
Los espacios del arte suelen permitirnos
entender más vívidamente y de forma más contundente las
complejas circunstancias que nos rodean, que vivimos; favoreciendo ciertas
comprensiones y la percepción de esenciales analogías. La obra de arte reúne, integra, simboliza, encarna. Es privilegiada
superficie sobre la que siempre, como espectadores, podremos aprender algo.
jueves, 2 de agosto de 2012
LEER, ESCRIBIR, VER CINE...
Leer, escribir, ver cine: actos
que, de maneras muy distintas, me acercan tanto al mundo como a mí mismo. La
película que contemplo me muestra simbolizaciones del mundo. La página que
leo o que escribo me centra en mi mundo. De un lado, las imágenes van surgiendo
rápidamente sobre una luminosa superficie; del otro, las voces aparecen
lentamente sobre superficies planas y blancas. Las imágenes son más rápidas y
contundentes, también más aleatorias en su recuerdo; las voces son más lentas y
persistentes en las opciones que ellas señalan. Aquéllas me golpean con fuerza,
deslumbrándome, desconcertándome: reflejos de realidades que distingo dentro o
fuera de mí; las palabras, ecos de opciones convertidas en espacios de
experiencia, me configuran lentamente al interior de superficies que, a la
larga, son, también, rumbo y destino...
¿CÓMO NACIERON LAS PALABRAS?
¿Cómo nacieron las palabras? ¿Son producto de un arbitrario
acuerdo de las colectividades humanas o, por el contrario, forman parte de un
orden natural de las cosas? Tempranamente, en Grecia, origen de tantas
explicaciones y desciframientos humanos, las dos tesis se enfrentaron. Para el
mundo antiguo y para los griegos, las palabras eran un sustituto de lo
nombrado, un reflejo de las cosas. La palabra, más que un concepto, era una
representación. Pronunciar un nombre significaba aludir a la cosa nombrada, con
todas sus cualidades esenciales. La palabra cobraba, así, valor de cosa y el
mundo de los nombres y el mundo real se hacían una unidad. En su diálogo Cratilo, Platón opuso a esta visión la
de la arbitrariedad. En el diálogo, dos personajes, Hermógenes y Cratilo,
contrastan sus puntos de vista. Hermógenes defiende la idea de que las palabras
sean el producto de una convención. "No puedo convencerme –dice- que la
rectitud del nombre sea otra cosa que acuerdo y convenio. me parece que el
nombre que se atribuye a una cosa es el nombre justo, y si se le cambia por
otro y se abandona al primer nombre, el último nombre no es menos justo que el
primero". Cratilo, por su parte, apoya la idea de una relación natural
entre las cosas y los nombres. "¿Qué poder -le pregunta Sócrates- tienen
para nosotros los nombres?". Y la respuesta de Cratilo es contundente:
"quien sabe los nombres sabe las cosas". Para refutar los argumentos
de ambos, el personaje de Sócrates (el propio Platón) extrema ambas interpretaciones
llevándolas al absurdo. Si las palabras fueran producto de una convención
totalmente arbitraria, entonces cada individuo o cada sociedad, en algún
momento, podría cambiarlas a su antojo. Pero, por otra parte, si las palabras
fuesen el reflejo exacto de las cosas, entonces el mundo todo podría duplicarse
en las palabras. Sócrates-Platón apunta su propia conclusión: ni
convencionalidad absoluta ni duplicación. Las palabras son convenciones que
obedecen a una norma. La existencia de la norma permite considerar a las
palabras como "correctas", porque, a pesar de haber sido
originalmente producto de un acuerdo arbitrario, su uso las fue convirtiendo en
ley. Así, lo que alguna vez fue convención, comenzó a imponerse como naturaleza
que ninguna voluntad, individual o colectiva, podría cambiar.
domingo, 29 de julio de 2012
TIEMPO QUE MUERE...
Nuestro siglo
XX sumó todas las sorpresas imaginables. En barullo
vertiginoso, él ha rozado los más diversos límites. Ya en su final, queda para
la memoria de la historia futura la imagen de su inmensa desorientación.
Tras las luces de neón, bajo los cartelones
multicolores, se aglomera, larga, la impaciencia. Entre tantos rostros no es
posible distinguir ningún rostro. Agobiante urgencia de espacios: con un fin,
con un propósito. Nuestro fin de siglo está enfermo de rapidez. Novedad de cada
día. Decadencia de lo irrepetible sucesivo. Edificamos y sumamos extravagancias
en linderos cada vez más parcos. Proliferamos en hormigueantes metástasis.
Somos víctimas de una inagotable celeridad que busca algún sentido.
Agotada danza de
un tiempo que muere. Las horas ahogan a las horas en ya brusco chapoteo. Los
dioses cuelgan, inertes, en la bóveda de un cielo auroral. El tiempo se
desvanece en instantes siempre iguales a sí mismos. Los interminables relojes
han detenido su desasosiego en el centro de un devastado caos. Exhaustos, los
protagonistas del viejo tiempo continúan danzando. Burócratas y banqueros,
burgueses y políticos, comisarios y profetas, amos y esclavos: todos unen sus
manos en el ritual sagrado de las mayorías. Todos continúan la danza al compás
de la suma y la estadística, de la cuantificación y el balance, del promedio y
el porcentaje. La mortecina luz del amanecer anuncia el fin de la fiesta. Sobre
las cabezas de los agotados comensales cae el telón. Las anteriores llamas se
han convertido en apenas lumbre, preludio de ralas cenizas. Todas las horas
avanzan hacia el último cansancio. La mímica universal del aburrimiento oculta
el vacío de un tiempo enloquecido que está olvidando las palabras.
viernes, 27 de julio de 2012
EL ARTE ES SIEMPRE HUELLA ESCLARECEDORA...
El arte es siempre huella
esclarecedora; sustancia de tiempo detenido; fijación, en trascendente espacio,
del sentido de lo efímero irrepetible; metáfora de algún instante eternizado.
miércoles, 25 de julio de 2012
DICE ORTEGA Y GASSET: "EL DEFECTO...
Dice
Ortega y Gasset: “El defecto más grave del hombre es la ingratitud. Fundo esta
calificación superlativa en que, siendo la sustancia del hombre su historia,
todo comportamiento antihistórico adquiere en él un carácter de suicidio. El
ingrato olvida que la mayor parte de lo que tiene no es obra suya, sino que le
vino regalado de otros ... al olvidarlo desconoce radicalmente la verdadera
condición de eso que tiene”. Coincido con Ortega: la ingratitud contradice los
más esenciales aprendizajes de la vida: ésos relacionados con nuestra lucidez y
nuestra memoria. La ingratitud sería la negación misma de la memoria. También
su traición: ser ingratos significa traicionarnos a nosotros mismos dentro de
ese camino que estamos obligados a recorrer.
sábado, 21 de julio de 2012
PROPONGO UNA DEFINICIÓN DE UNIVERSIDAD...
Propongo una definición de
Universidad: espacio donde arte y ciencia se reúnen; lugar donde la labor
intelectual se orienta a la comunicación, la investigación, el descubrimiento,
la creación. Tras definirla, describo lo que me gustaría que ella fuese: lugar
de límites trazados por sueños que son propósitos que son metas, reunión de
saberes en los que siempre debería prevalecer la curiosidad y la
inteligencia...
martes, 17 de julio de 2012
MUNDO INTERIOR Y MUNDO EXTERIOR...
Mundo
interior y mundo exterior: la palabra los acerca, convirtiendo cada conciencia
en comunicación interminable. De lo subjetivo individual a lo convencional
colectivo: por un lado, las palabras son signos, y, como tales, fenómenos del
mundo exterior; pero, a la vez, son también expresiones interiorizadas por cada
ser humano, trazos inseparables de su conciencia. La lengua que me define es la
misma que me hace participar de un determinado orden tribal. Divisamos y
organizamos cuanto nos rodea a partir de signos que, a la vez que forman parte
de lo más íntimo y subjetivo de nosotros mismos, son, también, formas comunes
que compartimos con todos los hablantes de nuestra propia lengua. El signo que
me pertenece, pertenece también a la memoria de muchísimos otros. Paradoja de
la palabra: a un tiempo, señal colectiva y creación individual.
jueves, 12 de julio de 2012
JUSTIFICAR NUESTRA EXISTENCIA...
Justificar
nuestra existencia, legitimar esa temporalidad que somos; no sólo con nuestros actos
sino también con nuestras opiniones, nuestros gustos, nuestros compromisos,
nuestras convicciones. Legitimarnos en esa pasión que nos condujo a comunicar
algo que sentíamos que nos pertenecía sólo a nosotros, o en ese anhelo de
llegar a perdurar más allá de nosotros mismos, o en esa
voluntad por nombrar algunos espacios de nuestro mundo interior; e, igualmente,
legitimarnos en nuestros diálogos con esas obras de arte que nos conmovieron y
nos ayudaron a entender... Creo que en todo esto existe una forma de justificar
nuestra existencia.
miércoles, 11 de julio de 2012
HAY LIBROS, DIJO MARGUERITE YOURCENAR...
Hay libros, dijo Marguerite
Yourcenar, a los que nos podemos atrevernos hasta no haber cumplido cuarenta
años. Libros de palabras atesoradas, libros-diario, libros-espejo,
libros-retrato, libros-testigos de nuestras voces y vociferaciones,
libros-confidentes del tiempo que nos nombra y que nombramos, libros-cómplices
de nuestros días sucesivos, libros-interlocutores, libros-reflejos de
experiencias y de actos, libros escritos desde adentro de cada uno de nuestros
años.
sábado, 7 de julio de 2012
EL TEMA DE LA GUERRA ES RECURRENTE EN MUCHOS ESPACIOS....
El tema de la guerra es recurrente en muchos espacios del arte contemporáneo. Recuerdo, de niño, haber devorado una serie de ediciones especiales que la célebre revista Life dedicó, hacia mediados de los años sesenta, al tema de la Primera Guerra Mundial. Mes a mes mis padres compraban un ejemplar de la célebre revista en la que aparecían imágenes de aquella espantosa carnicería. Las fotografías revelaban un mundo de horror: trincheras repletas de barro donde se arrastraban los soldados, dantescos espacios devastados por los obuses, montañas de apilados cadáveres, interminables filas de soldados ciegos a causa del gas mostaza... Muchos años después, en mis estudios de arte, y acaso en muy estrecha relación con aquella remota evocación infantil, me sentí muy atraído por algunas de las obras de pintores alemanes que habían participado en la Gran Guerra. Especialmente, las de Otto Dix, quien había vivido por más de tres años el infierno de las trincheras. Dix no pinta héroes ni la epopeya de la guerra. Dibuja cuerpos destrozados; apenas bultos sin identificar, informes amasijos de uniformes y carne y huesos y sangre. Se detiene en lo más deshumanizador de ésta. Muestra un universo de víctimas. Era la otra cara de la modernidad y del progreso: todopoderosas industrias al servicio de la muerte; producción masiva de armamentos: ametralladoras, obuses, gases... Violencia y horror provenientes de las prósperas fábricas de los países más desarrollados. Dos años después de la rendición de Alemania, en 1920, concluiría su memoria personal de la guerra con una serie de dibujos a los que tituló Mutilados de guerra: excombatientes lisiados obligados a pedir limosna, prostitutas, huérfanos, muchedumbres famélicas.
En otro espacio artístico, el fotográfico, al pensar en la representación de la guerra, es difícil no recordar a quien seguramente fue su más célebre testimoniador gráfico: Robert Capa. A lo largo de veinte años Capa fue siguiendo la guerra por todo el mundo: en la Guerra Civil Española, en China contra los invasores japoneses, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Independentista de Israel, la Guerra Franco-Indochina... El gran protagonista de las fotos de Capa es siempre el ser humano que padece la guerra y nos dice que no hay versiones dignas en ninguna contienda: sólo el sufrimiento grabado en el rostro de todas sus víctimas. Y el artista sabe, siente, que su papel no puede, no podría ser otro que el de transmitir ese sufrimiento, esa destrucción que evoca o presagia lo apocalíptico.
viernes, 6 de julio de 2012
LA SOLEDAD, EL AISLAMIENTO...
La soledad es -o puede ser-
creativa. El aislamiento es estéril, desproporciona los lazos que nos
relacionan con el exterior; deforma, en particulares espejismos, la
correspondencia del yo con lo ajeno, con el otro. La soledad puede conducirnos
al encuentro o el reconocimiento de nuestra palabra; el aislamiento sólo al
mutismo estéril: terrible crisálida de monótono acero que termina por
clausurarnos dentro de nosotros mismos.
martes, 3 de julio de 2012
POCO ANTES DE MORIR, LOUIS ALTHUSSER ESCRIBIÓ UN LIBRO...
Poco
antes de morir, Louis Althusser escribió un libro: El porvenir es largo. Una autobiografía cuya esencial finalidad
pareciera tratar de explicar las complejas y algo surrealistas razones que lo
llevaron a estrangular a su esposa. Y por medio de la confidencialidad de una
voz que hábilmente se confiesa, este acto terrible pareciera terminar por
justificarse. Las páginas del libro se dirigen hacia una meta que el lector
percibe como fundamental: la autoaprobación. Althusser claramente lo dice en las
páginas finales del libro: su vida toda, todas sus experiencias y
padecimientos, todas sus insatisfacciones y contradicciones valieron la pena
si, al final de su existencia, le fue posible alcanzar la felicidad y tocar una
cierta plenitud. “La vida –dice Althusser- puede aún, a pesar de sus dramas,
ser bella. Tengo sesenta y siete años, pero al fin me siento, yo que no tuve
juventud porque no fui querido por mí mismo, me siento joven como nunca,
incluso si la historia debe acabar pronto”. Como lectores, o sea, como
espectadores de esa vida que Althusser muestra ante nosotros, compartimos
plenamente la validez de ese expresivo desenlace: “la vida puede aún, a pesar
de sus dramas, ser bella...”
lunes, 25 de junio de 2012
SOBRE LA PELÍCULA "EL LABERINTO DEL FAUNO"...
Imaginación como una posibilidad
de crecimiento, de aprendizaje y de plenitud para el imaginador; y aún más,
mucho más: una forma de permitir la supervivencia. Tal es el tema de la
película El laberinto del fauno (2006), del director Guillermo del Toro,
ambientada en la España del año 1944. Para el momento en que transcurre la
historia han pasado ya cinco años de la derrota de la República, pero aún
resisten al franquismo pequeños grupos de guerrilleros rebeldes. Un personaje,
el capitan Vidal, encarna el poder de las fuerzas fascistas. Es el brutal
rostro de la autoridad. Sus rasgos son una caricatura de lo
quintaesenciadamente militar. Y sus complicadas y muy futiles rutinas (su
diario afeitarse con una afilada navaja y al son de una música militar, su lustrar
sus siempre relucientes botas, su peculiar parsimonia al dar cuerda a su
inservible reloj de bolsillo -que conserva marcada la hora de la muerte del
padre en el frente de Marruecos, durante las guerras coloniales españolas en el
norte de África-, su impecable estiramiento al vestir su uniforme) son, todas,
reflejo de su cotidianidad desquiciada. También están sus peculiares manías,
como su fantasía de que el hijo por nacer sólo podría ser varón y, claro,
futuro militar.
En repetidas oportunidades a lo
largo de la película, la esposa de Vidal repite una frase: “Necesitamos al
capitán”. Necesitar a Vidal o ser protegido por él: una opción imposible.
Frente a Vidal sólo es posible el enfrentamiento o la lejanía. Su brutalidad,
rayana en el sadismo, más allá de cualquier ideología o patriotismo, lo define
sólo en su inhumanidad. (¿Inhumano o infrahumano? También los héroes pueden ser
mucho menos que humanos). Para sobrevivir a Vidal, su hijastra Ofelia,
protagonista de la película, se sumerge en un mundo de fantasía.
Desgraciadamente, es muy previsible el desenlace de esta opción: la imaginación
no permite a Ofelia eludir el universo de horror que la rodea, y termina
asesinada por Vidal. Sin embargo, su muerte anticipa la de su padrastro,
ajusticiado a su vez por los guerrilleros. Su postrero y muy altanero gesto:
exigir que le permitan cumplir su deseo de estrellar su reloj de bolsillo para
que su hijo recién nacido pueda conocer la hora de su muerte, y repetir, así,
el gesto de su padre, le es negado. La frase de la guerrillera: “Tu hijo ni
siquiera sabrá tu nombre”, señala la peor de las maldiciones para Vidal: el
olvido: no ser nunca memoria para nadie.
domingo, 24 de junio de 2012
LA UNIVERSIDAD DEFORMA SUS OBJETIVOS...
La
Universidad deforma sus objetivos y hasta la misma razón de su existencia en la
reiteración de algunos errores: la vinculación a un sentido estrecho de lo
político, por ejemplo; la identificación demasiado cercana a la avidez
industrial. El reto de las universidades, hoy, es definir rumbos nuevos que
disientan de dos inercias: una, la de un revolucionarismo torpe, ritualizador
de envejecidas contraseñas políticas; la otra, tal vez deformada respuesta a lo
anterior, es la inercia del cientificismo: limitada letanía de catecismos
tecnocráticos. (Analogizar universidades con institutos de investigación
tecnológica puede ser, a fin de cuentas, tan aberrante como destinarlas a ser
fábricas de guerrilleros o depósitos de políticos).
viernes, 22 de junio de 2012
INTERMINABLES PARADOJAS DEL CAMINO...
Interminables paradojas del camino: en él los aciertos conviven
con los errores y las derrotas nos acercan a victorias que lucían imposibles.
Los fracasos se
convierten en impulso hacia genuinos avances.
Vivimos la alegría
junto a la tristeza y sabemos de la fortaleza tras intuir la debilidad.
El tiempo
inhóspito deja paso a la cotidianidad cobijante y la áspera intemperie llega a
transformarse en acogedora morada.
Reconocemos lo
deseable tras saber qué nos repugna.
Somos fuertes y, a la vez, débiles.
Aceptamos eso que
somos sabiendo que siempre existirán muchas cosas que no podríamos aceptar de
nosotros.
Nuestras
frustraciones iluminarán posibles futuras alegrías, nuestros presentes
extravíos podrían convertirse en venideras certezas y nuestras actuales
convicciones augurar próximos desconciertos. Lo que más creemos saber acaso sea
lo que más groseramente ignoramos, lo que más nos atemoriza tal vez sea lo que
menos nos desoriente y lo que más nos exalta pudiera ser eso que con mayor
fuerza nos condene a la confusión.
jueves, 21 de junio de 2012
ESPERAR QUE ALGUIEN NOS HAGA FELICES...
Esperar
que alguien nos haga felices es tan absurdo como esperar que alguien nos ayude
a entender o a vivir o a mirar o a percibir o a conocer o a disfrutar...
martes, 19 de junio de 2012
EL INTELECTUAL VIVE EN MEDIO DE...
El
intelectual vive en medio de dos pulsiones: la lucidez y la imaginación. La
primera le lleva a identificar lo que ve; la segunda lo conduce hacia lo que le
gustaría ver. Es, a la vez, un crítico y un utopista. De su mirada crítica
suele originarse su visión utópica. Algunos de los más grandes sueños de la
humanidad pudieron nacer de intelectuales que, insatisfechos frente a lo que
los rodeaba, se propusieron imaginar ese mundo con el que hubieran querido
rodearse.
domingo, 17 de junio de 2012
ES YA UN LUGAR COMÚN ENCABEZAR CUALQUIER CATÁLOGO DE PELÍCULAS...
Es ya un lugar común encabezar cualquier catálogo de películas con la cinta El ciudadano Kane (1941). No me agradan los estereotipos, pero quizá no sea del todo desacertado acatar éste. Y ya que menciono estereotipos, hablaré de dos de ellos mostrados por el celebérrimo filme de Welles, relacionados, ambos, con el tema del tiempo: uno, la nostalgia por la infancia; el otro, el paso de los años como decadencia. El primero resulta bastante arbitrario: ninguna época de la vida garantiza la felicidad; felicidad y desdicha nos acechan, por igual, en cualquiera de ellas. La infancia, esa edad de la que suele decir que es la mejor de todas porque nada hay en ella que pueda preocuparnos, no es sino una más de las etapas por las que atravesamos: ni mejor ni peor que otra, aunque, eventualmente, terrible en su indefensión, en su dependencia de un universo adulto casi siempre lejano y casi nunca comprensible. El segundo estereotipo, el de la edad concebida como progresiva decadencia, sí que nos rodea constantemente; y el filme de Welles lo reproduce en esas numerosas y largas escenas de acumulaciones de objetos preciosos e inútiles, atiborrando todos los aposentos de Xanadú, la mansión donde agoniza Charles Forster Kane, gran magnate de la prensa norteamericana. Entre la feliz infancia de Kane, cuando éste era sólo un niño que jugaba despreocupadamente en la nieve con su trineo “Roseboud”, y el momento de su muerte, en una horrorosa mansión abarrotada de todas las posesiones que Kane logró acumular en vida, casi como un patético remedo de las tumbas de los antiguos faraones, media una versión de la decadencia: ésa que habla de sucesiones de actos y decisiones que, sin una ética que los acompañe, sólo logran sumar error, fracaso y derrota.
jueves, 14 de junio de 2012
VENEZUELA, NACIÓN DE CENTROS DESDIBUJADOS Y ASIDEROS AUSENTES
En su libro La institución
imaginaria de la sociedad[1],
Cornelius Castoriadis dice que “toda vida social tiene algo que expresar”. Y
que “la historia es imposible e inconcebible fuera de la imaginación...” O sea:
la historia de una nación, los itinerarios que ella ha ido construyendo en el
tiempo, están muy relacionados con ciertas imágenes que esa nación proyecta de
sí misma; con los dibujos o representaciones en los que se define y se muestra.
Siempre según Castoriadis, esas imágenes, esos dibujos suelen identificarse con
algunas instituciones-símbolos en las que encarnan la organización y la
legalidad social, emblemas de eso que Castoriadis llama la “racionalidad”
colectiva.
martes, 12 de junio de 2012
NUESTRO MUNDO ES, CADA VEZ MÁS...
Nuestro mundo es, cada vez más, empequeñecido y atiborrado
espacio; con muy pocos lugares fuera del alcance de las miradas, con menores
diferencias entre las cosas. La similitud termina por convertirse en secuela de
la cercanía: lo que está aquí existe también allí, lo que sucede aquí se repite
por doquier, lo usual en un lugar lo es en casi todos los lugares. Pero en
medio de tantas igualdades y reiteraciones, casi como una especie de llamativa
paradoja, dentro de ese espacio nuestro tan global y empequeñecido y semejante,
se multiplican las peculiaridades y proliferan las divergencias. En medio de
tantas similitudes, existe, cada vez más urgente, el apremio de lo personal, la
mitificación de lo diferente, la propensión hacia lo particular, la
idealización de lo único. Los seres humanos, que nos parecemos cada vez más
unos a otros, no cesamos de idealizar la
individualidad y lo individualizado. Y así, la interminable variedad de imposibilidades, lejanías, aislamientos e
irrealidades que rodean a todo ser humano contemporáneo y lo obligan a
contemplar el mundo en medio de una ausente pasividad, chocan con la
generalizada ilusión de que cada individuo pueda llegar a convertirse en
protagonista de sus circunstancias y crecer hasta el tamaño de sus sueños. Rodeados
por cifras y anónimas estadísticas, por rostros multitudinarios y confusos, los
seres humanos convertimos la imagen de lo individualmente singular en conjuro
contra la desidentificación; una forma de preservarnos ante lo
desesperantemente homogéneo. Ser diferentes y ser originales, destacar gracias
a logros y acciones propias, ser percibidos como individualidades próximas a
sus propósitos y convicciones, lograr superar las imposibilidades que a todos
parecieran rodearnos: ideales alusivos a un mismo anhelo de diferenciadora
separatidad.
domingo, 10 de junio de 2012
LA ESCRITURA AUTOBIOGRÁFICA PARECIERA COINCIDIR...
La escritura autobiográfica pareciera coincidir con
cierta moda de nuestra modernidad crepuscular: creer sólo en lo que vemos,
sentir que es real lo que podemos contemplar con nuestros propios ojos.
Popularidad cercana, además, a esa muy contemporánea necesidad de estar siempre
informados de cuanto suceda a nuestro alrededor, de creer que sabemos las cosas
si las vemos y de creer, exclusivamente, en lo que vemos. En las opciones que
muestra un yo autobiografiado, el lector presume una confidencia y una verdad
que, acaso, puedan permitirle justificar sus propias razones. La autobiografía
ha terminado, así, por convertirse en uno de los géneros más populares de un
tiempo como el nuestro donde los seres humanos tanto nos esforzamos por
descifrarnos.
sábado, 9 de junio de 2012
LA VOZ HUMANA HABLA EN LA FUGAZ PRONTITUD...
La voz humana habla en la fugaz
prontitud de un decir generalmente plegado a los estados de ánimo del hablante:
puede –y suele- impregnarse de pasión o de serena frialdad, ser grito confuso o
balbuceo indistinguible, hacerse impecable hilvanación de razones o brusca
interjección de titubeos. La voz humana se hace eco de sus ahoras y a ellos se
asemeja. La escritura, por el contrario, vive más por sí misma, al margen de
las circunstancias que la generaron y dentro de un universo de formas propias
ajenas a cuanto no sea el sentido de su diseño verbal. La escritura genera en
sí misma sus propias relaciones. Señala sus ecos y proyecciones, antecedentes y
descendencias. Vive junto a sí misma, apostando siempre a una posible
perennidad que la distinga y realce.
miércoles, 6 de junio de 2012
EN VENEZUELA UNA HISTORIA OFICIAL...
En Venezuela una historia oficial pareciera haberse convertido en espejo didáctico encargado de reflejar sólo referencias impecables. Los venezolanos aprendemos desde la escuela que la historia nacional válida está compuesta por sumas de escuetas porciones de tiempo. En esos fragmentos se nos enseña a autorepresentarnos, a proyectarnos, a recrearnos. Como especie de paradigma supremo, de instante cenital, el momento de la Emancipación ha cumplido siempre la difícil función de absorber las frustraciones del presente. El juego especular es sencillo: se hace lucir al presente como reflejo desvirtuado contrario incluso de un pasado extraordinario que nos situaba a la cabeza del continente latinoamericano. Si bien como mecanismo dignificador, el artificio puede cumplir su cometido, como iluminación de nuestro ayer, él posee un grave inconveniente: nos desvirtúa. Deformando y esquematizando nuestro recuerdo, los venezolanos hemos terminado por limitar nuestra historia. Conscientemente hemos olvidado. Voluntariamente parecimos proponernos borrar de nuestro rostro histórico rasgos que eran nuestros, que nos pertenecían y que -por eso mismo- nos definían. Así, las referencias a nuestro pasado suelen ser mediatizadas por curiosos enmascaramientos y deformaciones. Como si nuestra historia nos sugiriese expiaciones ante culpas que, algo surrealistamente, nos hemos empeñado en asumir. Algunos historiadores insisten, casi con morboso afán, en convertir el recuerdo de todos los episodios no consagrados por nuestra memoria oficialista, en autoflagelación.
martes, 5 de junio de 2012
ESCRIBIR FRAGMENTARIAMENTE ES UNA FORMA DE DEJAR A NUESTROS DESCUBRIMIENTOS...
Escribir fragmentariamente es una forma de dejar a nuestros descubrimientos vivir en el
vaivén de sus contradicciones o en la libertad a la que los guían la curiosidad
y el asombro. Fragmentariamente hablamos, pensamos, concebimos imágenes. El
fragmento favorece nuestro diálogo con el mundo y con nosotros mismos. El
fragmento erige su figura de respuesta, siempre parcial y espontánea. Es la más
adecuada expresión en los espacios donde todo pareciera haber sido demasiadas
veces dicho.
domingo, 3 de junio de 2012
DICE BORGES, CITANDO A DE QUINCEY...
Dice Borges,
citando a De Quincey, que el temor a una muerte repentina fue invención de la
fe cristiana. Morir sin agonía: casi todas las utopías forjaron la imagen
dichosa de una muerte plácida e, incluso, voluntaria; cuando el deseo de morir
-o el cansancio de vivir- llegaba, los habitantes de utopía bebían una pócima
que dulcemente los sumía en definitivo sueño. John Donne en su Biothanatos,
sostiene la tesis del suicidio de Dios. Donne vislumbra la crucifixión de
Cristo como un grandioso acto de inmolación divina. Por su patética
magnificencia, la imagen impresionó a Borges. De su admiración, quedan estas
frases imborrables: "Quizá el hierro fue creado para los clavos y las
espinas para la corona de escarnio y la sangre y el agua para la herida ...
Dios fabrica el universo para fabricar su patíbulo".
viernes, 1 de junio de 2012
EN "LOS CUATRO LIBROS CLÁSICOS" DICE CONFUCIO...
En Los cuatro libros clásicos dice Confucio
que nadie, ni siquiera el Emperador, tenía el derecho a modificar la escritura.
Ésta es más firme y definitiva que la oralidad. Es más fácil equivocarse en la
improvisación de una respuesta verbal, rápida y contingente, que en la
escritura de una idea a la que hemos abordado por días, meses o años. También
la escritura es más riesgosa: los errores dichos en alta voz desaparecen, se
olvidan pronto. El error escrito permanece por siempre.
martes, 29 de mayo de 2012
EL DESORDEN ANTERIOR A LA CREACIÓN...
El
desorden anterior a la creación del universo es el desorden de la ausencia de
palabras. En Cien años de soledad, al
hablarse de la fundación de Macondo, la voz narradora dice: “el mundo era tan
reciente que muchas cosas carecían de nombre”. En la gran mayoría de las
culturas, el génesis de todas las cosas es
en la palabra. La ausencia de ésta es oscuridad, frío, vacío... El Enuma elish de los acadios, habla de un
húmedo desorden anterior al orden sólido y luminoso que permitieron la
presencia de los dioses y las palabras: "Cuando al cielo arriba no se le
había puesto nombre, ni el nombre de la tierra firme abajo se había pensado ...
cuando ningún dios había aparecido ni nada había sido nombrado con
nombre..." Para los antiguos egipcios, de la palabra del dios Ra había
surgido el mundo. El Popol Vuh, tras
describir la negrura de un tiempo primero de desorden y silencio, concluye: “y
entonces vino La Palabra". Para la tradición judeo-cristiana, la creación
del mundo cobró forma en la palabra de Dios. En el verbo divino, dice la
Biblia, comenzó el principio de todas las cosas. Por la palabra, el hombre
sustituyó la confusión universal por signos. Al nombrar la realidad, las
palabras pasaron a formar, ellas mismas, parte de la realidad.
domingo, 27 de mayo de 2012
MI FUTURO...
Trato
de intervenir en el diseño de mis rumbos futuros. Esfuerzo inútil: en el camino
sólo es posible el tiento. Mi futuro: puedo preverlo, imaginarlo, soñarlo,
idealizarlo, temerlo... Nunca poseerlo.
sábado, 26 de mayo de 2012
HABÍA UNA VEZ...
Había una vez... las voces con que empecé a
nombrar el mundo y a nombrarme dentro del mundo; voces como ésas con las que
empiezan tantas preguntas infantiles: ¿qué es esto? ¿qué quiere decir aquello?
¿Por qué sí? ¿Por qué no?
Había una vez... las voces que empecé a
leer y que leo. Me entretienen, me abstraen, me informan; pueden llegar a
apasionarme, aunque no las perciba mías ni cercanas a mi universo. Pero en
ellas descubro experiencias que me enriquecen y que, acaso, me conduzcan hacia
mi propia sabiduría.
viernes, 25 de mayo de 2012
ENTRE LAS IDEOLOGÍAS Y LAS VIVENCIAS...
Entre las
ideologías y las vivencias no podría acogerme sino a la opción de las
vivencias. Lo más expresivo de la vida se traduce en exclamaciones, lágrimas,
propósitos, ilusiones y risas. ¿Hay respuestas para nuestras humanas preguntas?
Sí. Ellas existen en nuestros sueños, razones, verdades y recuerdos; en nuestra
voluntad de acogernos a cuanto nos resulte luminoso y sustentador.
KAIROS Y CRONOS...
Nuestro tiempo nos construye. Cuanto acontece
gira a su alrededor. Los antiguos griegos lo concibieron de dos maneras a las que
dieron dos nombres diferentes: Kairos y Cronos. Cronos era
la visión de lo temporal tal y como comúnmente la entendemos: irreversible
sucesión de momentos que van
construyendo itinerarios, historias, vidas. Kairos era el tiempo
interior, temporalidad existencial haciéndose, deshaciéndose y rehaciéndose al
interior de cada conciencia humana. Kairos: tiempo del mundo
interior humano donde los recuerdos y los propósitos se entremezclan con el presente
y con un anhelo de futuro; tiempo selectivo que, arbitrariamente, escoge
iluminar u oscurecer, aumentar o minimizar, perpetuar u olvidar. Contradictoriamente, conviven
en Kairos olvidos y obsesiones. Desde él, el ser humano se enfrenta a esa cruel realidad
que es Cronos, casi siempre ajena a los deseos y propósitos de los
hombres. Cronos dice a los hombres que el mundo y las cosas suelen estar
muy lejos de su voluntad y sus deseos. Kairos, por el contrario,
va construyéndose junto a pasos y actos, sueños y escogencias, ilusiones y
propósitos; permitiéndonos descifrar argumentos en nuestras vidas, hilvanar en
éstas el dibujo de un sentido. Cronos expresa la contundencia de una
temporalidad que avanza irreversiblemente adentrándose en un futuro siempre desconocido.
Señala, también, esa característica esencial del paso de los días: la
fugacidad. Kairos, por el contrario, entreteje los vaivenes dictados por
la memoria y la voluntad humanas, construyéndonos alrededor de ciertas
comprensiones y esperanzas. Mientras Cronos nos desgasta lentamente, Kairos
va nutriéndonos de percepciones y verdades, recuerdos y vivencias.
miércoles, 23 de mayo de 2012
EN SU LIBRO "LA GAYA CIENCIA"...
En su
libro La gaya ciencia, Nietzsche dio a la Humanidad uno de los más
extraordinarios consejos que ningún ser humano le haya dado jamás: que cada
quien sea capaz de convertir su vida en meta; que con actos y propósitos,
logros y sueños, esfuerzos y fantasías logremos cubrir armoniosamente nuestros
días vividos... Las exactas palabras de Nietzsche fueron: “¿Qué sucedería si un
demonio te dijese: esta vida, tal como tú la vives actualmente, tal como la has
vivido, tendrás que revivirla... una serie infinita de veces; nada nuevo habrá
en ella; al contrario, es preciso que cada dolor y cada alegría, cada
pensamiento y cada suspiro... vuelvas a pasarlo con la misma secuencia y
orden... Si este pensamiento tomase fuerza en ti ... ¡Cuánto tendrías que amar
la vida y amarte a ti mismo para no desear otra cosa sino esta suprema y eterna
confirmación!”. Lo que Nietzsche nos está diciendo es que con nuestras
limitaciones y posibilidades, junto a nuestras grandezas y miserias, en medio
de nuestros mejores y peores momentos, al lado de muchísimas esperanzas y
decepciones y creencias y sueños, logremos ser capaces de hallar plenitud en
nuestros recorridos.
lunes, 21 de mayo de 2012
HOY QUEDA ABIERTO PARA LOS HOMBRES EL DESAFÍO...
Hoy queda abierto para los
hombres el desafío de recuperar una ilusión de novedad; de metaforizar el
camino hacia el porvenir como posibilidad, como superación de lo agotado, como
vitalidad de lo inerte. Nuestro presente es el momento de lo posible irguiéndose
por sobre lo caduco, el de lo necesario naciendo a partir de lo clausurado.
¿Quizá, después de todo, de lo que se trata es de entender que lo impredecible
nos arroja, como único recurso de supervivencia, en brazos de lo utópico?
EN EL COMIENZO DE SU LIBRO "LA CONQUISTA DE LA FELICIDAD"...
En el comienzo de su libro La conquista de la felicidad, explica Bertrand Russell: “Me convencí de manera profunda de que la mayoría de los seres humanos están poseídos por una honda infelicidad que se desahoga en odios destructivos, y que sólo mediante la difusión de una alegría instintiva se puede llegar a construir un nuevo mundo.” La conquista de la felicidad, ofrece a sus lectores una serie de consejos de elemental sentido común. Tal vez demasiado sentido común: muy rara vez la felicidad se apoya en él. Si sólo se tratara de eso, existirían muy eficaces fórmulas para obtenerla. Ni hay enseñanza de la felicidad ni hay garantías para conservarla. La noción de felicidad se relaciona, sobre todo, con el espacio de los espejismos individuales de cada quien. No todo el mundo concibe la felicidad de la misma manera ni la coloca en el mismo lugar. Tenemos que averiguar –y eso es algo que forma parte de los esenciales aprendizajes de nuestro camino- en qué lugar la ubicamos y cómo la definimos.
viernes, 18 de mayo de 2012
HACE UNOS AÑOS LEÍ ESTAS PALABRAS DEL POETA RAFAEL CADENAS...
Hace unos años leí estas palabras del poeta Rafael Cadenas: “La fragmentación del mundo, tal vez conduce al fragmento, o a todo lo contrario, a la obra ordenadora.” Ordenamiento o fragmentación: sentido ordenador de la palabra que se propone reunir y relacionar, o reflejo fragmentario de la escritura que testimonia asombros y repentinos descubrimientos. El ordenamiento apela al ensayo: sentido poético de la organización y analogía de comprensiones, o de la jerarquización de las ideas y los argumentos. El asombro apela al fragmento: estética de lo azariento, del albur de los hallazgos y la de la intensidad de lo vivaz e irrepetible.
jueves, 17 de mayo de 2012
ES DEMASIADO FRECUENTE EN VENEZUELA...
Es demasiado frecuente en Venezuela el fenómeno de la rebautización de las cosas, un afán por cambiar siempre según inmediatos intereses; frecuentemente políticos los nombres de las cosas, de los pueblos, de los lugares. Algo tan definitivo y representativo como pueda ser un nombre, corre en nuestro país el permanente riesgo de transformarse bruscamente en beneficio de algún ocasional homenaje hacia algo o hacia alguien. Un espacio se identifica con aquel término que alguna vez comenzó a definirlo y que después se integró a él para siempre. En los nombres permanece siempre algo de lo nombrado. El nombre de la cosa es la cosa; o, como dijo Demócrito: "la palabra es la sombra de la cosa". En su libro Una ojeada al mapa de Venezuela, Enrique Bernardo Núñez definió a nuestro mapa nacional de "directorio político" en el que los nombres se sobreponían unos sobre otros siempre en función de aleatorios homenajes. Alguna vez se ha escuchado entre nosotros la delirante proposición de cambiar, inclusive, el nombre del país. Quien sugería semejante absurdo argumentaba que siendo profundamente despectivo en nuestra lengua el sufijo "zuela" resultaba muy poco digno el nombre de Venezuela. Por ello el proponente terminaba su increíble alegato sugiriendo un nombre sucesor que debía relacionarse con Simón Bolívar; creo que era algo así como Repúblicadelibertador.
martes, 15 de mayo de 2012
EN ESE TIEMPO EN EL QUE, COMO DIJO NIETZSCHE...
En ese
tiempo en el que, como dijo Nietzsche, “el desierto crece”, pareciera imponerse
una ética asociada a supervivencia: moral construida por seres humanos obligados
a dar un sentido a demasiadas horas que parecieran no tenerlo en absoluto.
lunes, 14 de mayo de 2012
EL ROSTRO QUE TENÍAMOS A LOS VEINTE AÑOS...
El rostro que teníamos a los veinte años y el que tenemos cuatro o cinco
o seis décadas después... ¿Qué mayor triunfo que conseguir que el segundo pueda
aún reconocerse en el primero?
sábado, 12 de mayo de 2012
EN CIERTAS OCASIONES, ALGUNAS OBRAS DE ARTE...
En ciertas ocasiones,
algunas obras de arte logran expresar ciertos signos
centrales del tiempo que las rodean. En el más célebre de los trabajos de
Edvard Munch, El grito,
una figura con la boca desmesuradamente abierta, se cubre los oídos con una
expresión de angustia y terror en su rostro deformado. El grito, pintado
como alguna vez dijera el propio Munch, a partir de un propio “infierno
interior”, pudo acercar ese infierno personal de un solo individuo a la posible
condición infernal de la Humanidad toda. Con El grito, Munch nos mostró
a todos los hombres un mundo de paradójicos espacios vacíos y agobiantes, en
los que, solitariamente, junto a infinitos otros, nos aplastamos entre todos.
viernes, 11 de mayo de 2012
EL INTELECTUAL VIVE EN MEDIO...
El intelectual vive en medio de
dos pulsiones: la lucidez y la imaginación. La primera le lleva a identificar
lo que ve; la segunda lo conduce hacia lo que le gustaría ver. Es, a la vez, un
crítico y un utopista. De su mirada crítica suele originarse su visión utópica.
Algunos de los más grandes sueños de la humanidad pudieron nacer de
intelectuales que, insatisfechos frente a lo que los rodeaba, se propusieron
imaginar ese mundo con el que hubieran querido rodearse.
jueves, 10 de mayo de 2012
INTERMINABLES PARADOJAS DEL CAMINO...
Interminables paradojas del camino: en él los aciertos conviven
con los errores y las derrotas nos acercan a victorias que lucían imposibles.
Los fracasos se
convierten en impulso hacia genuinos avances.
Vivimos la alegría
junto a la tristeza y sabemos de la fortaleza tras intuir la debilidad.
El tiempo
inhóspito deja paso a la cotidianidad cobijante y la áspera intemperie llega a
transformarse en acogedora morada.
Reconocemos lo
deseable tras saber qué nos repugna.
Somos fuertes y, a la vez, débiles.
Aceptamos eso que
somos sabiendo que siempre existirán muchas cosas que no podríamos aceptar de
nosotros.
Nuestras
frustraciones iluminarán posibles futuras alegrías, nuestros presentes
extravíos podrían convertirse en venideras certezas y nuestras actuales
convicciones augurar próximos desconciertos. Lo que más creemos saber acaso sea
lo que más groseramente ignoramos, lo que más nos atemoriza tal vez sea lo que
menos nos desoriente y lo que más nos exalta pudiera ser eso que con mayor
fuerza nos condene a la confusión.
miércoles, 9 de mayo de 2012
LOS DIOSES SON LA RESPUESTA...
Los
dioses son la respuesta a las perplejidades del hombre: hechura de sus anhelos,
moraleja de su existencia, sentencia de su destino. Los dioses mantienen la
confianza del hombre en el mundo. Mueven los hilos del tiempo. Los instantes
que dejan huella imborrable en el recuerdo de la historia son aquéllos en que
los hombres hicieron posible sus sueños identificándolos a alguna particular
deificación. En el rostro de los dioses se reflejan las ilusiones de los
hombres. También el temor humano es artífice de los dioses. Muchas veces fue el
terror quien les dio vida.
martes, 8 de mayo de 2012
EN SU LIBRO "LA INSTITUCIÓN IMAGINARIA DE LA SOCIEDAD"...
En su libro La institución
imaginaria de la sociedad[1],
Cornelius Castoriadis dice que “toda vida social tiene algo que expresar”. Y
que “la historia es imposible e inconcebible fuera de la imaginación...” O sea:
la historia de una nación, los itinerarios que ella ha ido construyendo en el
tiempo, están muy relacionados con ciertas imágenes que esa nación proyecta de
sí misma; con los dibujos o representaciones en los que se define y se muestra.
Siempre según Castoriadis, esas imágenes, esos dibujos suelen identificarse con
algunas instituciones-símbolos en las que encarnan la organización y la
legalidad social, emblemas de eso que Castoriadis llama la “racionalidad”
colectiva.
domingo, 6 de mayo de 2012
EN SU TRABAJO...
En su
trabajo, Seis propuestas para el próximo
milenio, Italo Calvino contempla la experiencia del tiempo occidental a
través de ciertos libros donde emblematizan centrales itinerarios de los
hombres. En libros como La Metamorfosis
de Ovidio, La Divina Comedia, El Quijote, Hamlet o Robinson Crusoe,
Calvino evoca signos representativos del tiempo humano. Signos como “levedad”,
“rapidez”, “exactitud”, “visibilidad” “multiplicidad”... Levedad y ligereza,
dice, aluden a comportamientos humanos ideales tanto para escribir como para
sobrevivir; rapidez necesaria para razonar y actuar, en la palabra que
escribimos y en la existencia que construimos. La visibilidad permite al hombre
distinguir el tiempo que lo rodea desde la imaginación y desde lo imaginario.
Y, por último, el signo que Calvino señala como el más afín a nuestros días: la
multiplicidad. Multiplicidad que es muchas cosas: pluralidad, dispersión,
variabilidad, bullicio. Para Calvino, la escritura contemporánea es
multiplicante porque siempre puede añadirse algo a lo decible. La multiplicidad
definiría un mundo como el nuestro, donde, como dice Calvino “Ha dejado de ser
concebible una totalidad que no sea potencial, conjetural, múltiple”.
sábado, 5 de mayo de 2012
NUESTRA ÉPOCA MUESTRA TANTO LA ESTRIDENCIA......
Nuestra
época muestra tanto la estridencia de los dialectos como la universalidad de
las ritualizaciones. De un lado, la semejanza superficial que no es sino sólo
aparente similitud; del otro, la multiplicación de palabras de encierro que son
localismos infinitesimales, parlas de sectas y catacumbas. La traducción abre
el camino a la posibilidad ética de las palabras. Por medio de la traducción
podrían comunicarse y entenderse las diferencias genuinas y necesarias, las
pluralidades legítimas. La validez de las diferencias se apoyaría en la
traducción. Ella establece que las palabras de los hombres tienen, todas,
derecho a existir; que las tradiciones y costumbres pueden dialogar sin
enfrentarse, todas merecedoras de ser escuchadas y comprendidas.
miércoles, 2 de mayo de 2012
EL LENGUAJE DE LA POESÍA POSTULA...
El lenguaje de la poesía postula
una de las más auténticas formas de conocimiento: el que intuye las distintas
verdades contenidas en cualquier afirmación, el que insinúa la infinitud de lo
ignorado junto a la ínfima realidad de lo realmente conocido. Por la palabra
poética el hombre reencuentra el universo dentro de sí mismo y acerca la
infinita vastedad exterior a su individual experiencia; y tiende a descubrirse
a sí mismo como una parte de la totalidad, apenas ínfimo eco de la realidad
universal. Existen verdades que sólo la palabra poética puede nombrar,
descubrimientos y revelaciones que únicamente ella es capaz de comunicar.
Propende a lo dubitativo y lo circunstancial. Predica el conocimiento del
tiento, el de los aprendizajes siempre inconclusos, el de los interminables
añadidos, el de los eslabones encadenados en una sabiduría que está hecha de
una inacabable suma de incertidumbres. El saber poético es humilde porque la
incertidumbre está condenada a serlo. Nos obliga a la mesura y a la cautela.
martes, 1 de mayo de 2012
LOS LIBROS INOLVIDABLES Y LOS OLVIDADOS...
Los
libros inolvidables y los olvidados, los famosos y los desconocidos, los
publicados en tirajes de millones de ejemplares y los editados en apenas unos
cuantos centenares: todos, si son la consecuencia del esfuerzo genuino de un
ser de palabras que creyó en su obra y lo apostó todo a ella, forman parte de
las visiones humanas. Son un signo. Poseen un valor. Ningún ser de palabras
podría predecir el juicio que la posteridad reserve a sus libros; para él, sólo
cuenta el tiempo de su escritura, el presente de su juego de palabras. No tiene
otra opción que el compromiso con sus voces y su potestad para decirlas.
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