Escritor, ensayista, poeta y docente venezolano. Ganador del Premio Nacional de Ensayo Mariano Picón Salas del Ministerio de la Cultura de Venezuela en 1992, fue miembro del jurado de dicho premio en la edición de 1993. Igualmente fue miembro del jurado del Premio Internacional de Cuento Francisco Herrera Luque y Presidente del I Congreso de Legislación Cultural Municipal, realizado en en febrero del año 1993 en la Universidad Simón Bolívar.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
EL IMAGINARIO DE NUESTRO TIEMPO...
domingo, 20 de noviembre de 2011
ERNST JÜNGER HA DICHO...
sábado, 19 de noviembre de 2011
EL SER DE PALABRAS CONVIERTE SU IMAGINACIÓN Y SU LUCIDEZ...
jueves, 17 de noviembre de 2011
TEMOR A LA INMORTALIDAD...
martes, 15 de noviembre de 2011
EN ALGÚN MOMENTO DE ALGÚN DÍA...
viernes, 11 de noviembre de 2011
ONCE DE NOVIEMBRE
miércoles, 9 de noviembre de 2011
CUENTA MIRCEA ELIADE...
lunes, 7 de noviembre de 2011
CON NUESTRAS LECTURAS DEL MUNDO...
domingo, 6 de noviembre de 2011
ORTODOXIA DE AMÉRICA, HEREJÍA DE AMÉRICA
sábado, 5 de noviembre de 2011
GEOGRAFÍA DE LA ACTUAL NOVELA VENEZOLANA
viernes, 4 de noviembre de 2011
MEPHISTO
jueves, 3 de noviembre de 2011
CULTURA DE LO DESECHABLE
miércoles, 2 de noviembre de 2011
EL GRAN PEZ
martes, 1 de noviembre de 2011
LA NARANJA MECÁNICA
sábado, 29 de octubre de 2011
UNA EXTRAORDINARIA ALEGORIZACIÓN DE LO AMOROSO...
jueves, 27 de octubre de 2011
FANNY Y ALEXANDER
miércoles, 26 de octubre de 2011
LEER, ESCRIBIR, VER CINE....
Las imágenes que surgen sobre una luminosa pantalla, las voces que van apareciendo sobre superficies planas y claras... Signos, formas que me permiten entender ese tiempo que me rodea y ese tiempo que soy. Las imágenes son más rápidas y contundentes, también más aleatorias en su recuerdo; las voces, más lentas y persistentes en las opciones que ellas señalan... Aquéllas me golpean con fuerza, deslumbrándome, desconcertándome: reflejos de realidades que distingo dentro o fuera de mí; las palabras, ecos de opciones convertidas en espacios de experiencia, me van configurando muy lentamente en mis superficies, junto a mi destino...
martes, 25 de octubre de 2011
LA ESCRITURA ES...
lunes, 24 de octubre de 2011
A LA PREGUNTA...
domingo, 23 de octubre de 2011
UNA ORDEN IMPERIAL EMANADA DE CARLOS V...
sábado, 22 de octubre de 2011
UNA PELÍCULA RECIENTE: "EL EXTRAÑO CASO DE BENJAMIN BUTTON"
viernes, 21 de octubre de 2011
UNA EXTRAORDINARIA PELÍCULA: DOGVILLE...
jueves, 20 de octubre de 2011
EL RECONOCIMIENTO DE LOS OTROS...
miércoles, 19 de octubre de 2011
DENTRO DEL LABERINTO...
martes, 18 de octubre de 2011
LA VOZ, LA ESCRITURA...
lunes, 17 de octubre de 2011
MI MEMORIA
domingo, 16 de octubre de 2011
NOSOTROS CONTRA VOSOTROS...
sábado, 15 de octubre de 2011
ESCRIBIMOS COMO VIVIMOS...
viernes, 14 de octubre de 2011
LOS COMPORTAMIENTOS SEXUALES DE CIERTOS INSECTOS...
jueves, 13 de octubre de 2011
DIJO SAINT-JOHN PERSE...
miércoles, 12 de octubre de 2011
DE LO QUE SE TRATA...
martes, 11 de octubre de 2011
CON CIERTOS LIBROS...
domingo, 9 de octubre de 2011
VIEJÍSIMA ILUSIÓN...
sábado, 8 de octubre de 2011
LO LLENO Y LO VACÍO...
viernes, 7 de octubre de 2011
EN UN PAÍS DE CORTA MEMORIA...
jueves, 6 de octubre de 2011
EL IDEÓLOGO, EL ESCRITOR...
miércoles, 5 de octubre de 2011
EL SER DE PALABRAS SABIO...
martes, 4 de octubre de 2011
EN UN CURSO QUE DICTÉ HACE POCO...
lunes, 3 de octubre de 2011
RINDO UN HOMENAJE...
domingo, 2 de octubre de 2011
LA ESCRITURA AUTOBIOGRÁFICA...
sábado, 1 de octubre de 2011
QUE SIEMPRE ITACA...
viernes, 30 de septiembre de 2011
ME ESFUERZO...
jueves, 29 de septiembre de 2011
NUESTROS DIOSES SEGUIRÁN SIÉNDOLO...
martes, 27 de septiembre de 2011
LA DIGNIDAD DE LAS PALABRAS...
lunes, 26 de septiembre de 2011
DESDE SIEMPRE GUSTÉ DE LAS PALABRAS...
sábado, 24 de septiembre de 2011
SOBRE EL AFORISMO...
viernes, 23 de septiembre de 2011
LA LUCIDEZ NOS PERMITE...
jueves, 22 de septiembre de 2011
LA CONTINUIDAD, COHERENCIA Y DESTINO...
miércoles, 21 de septiembre de 2011
ANTE TODO...
martes, 20 de septiembre de 2011
TEMOR A...
miércoles, 14 de septiembre de 2011
HACIA EL FINAL DE MIS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS...
lunes, 12 de septiembre de 2011
CONSTRUIRNOS Y RECONSTRUIRNOS...
viernes, 9 de septiembre de 2011
HAY AUTORES IMAGINATIVOS Y HAY AUTORES RAZONADORES...
lunes, 5 de septiembre de 2011
MIS PALABRAS, LAS PALABRAS
sábado, 3 de septiembre de 2011
MALLARMÉ HABLÓ...
viernes, 2 de septiembre de 2011
HACE MUCHO TIEMPO, MI ESCRITURA...
domingo, 28 de agosto de 2011
ESCRIBIR ME HA ENSEÑADO...
lunes, 22 de agosto de 2011
RECUERDO CIERTA FRASE DE SIMONE DE BEAUVOIR...
viernes, 19 de agosto de 2011
EXISTEN SERES DE PALABRAS...
Existen seres de palabras con un sentido muy práctico de la realidad. Hay otros que parecieran mantenerse totalmente ajenos a ella. Unos propenden a las fantasmagorías: visiones creadas por ellos mismos. Otros permanecen apegados a lo cotidiano, volcados en la interminable reflexión sobre todo cuanto consideran imprescindible y cercano. Hay seres de palabras que, constantemente, revolotean alrededor del brillo y el calor de algunos vocablos, desinteresándose de todo lo demás.
Hay seres de palabras que precisan contemplar sus vidas bajo un sentido de unidad y que convierten la lucidez en punto de partida de todos sus hallazgos. La palabra es, para ellos, una forma de sobrevivir en el camino, un lugar desde donde avizorar por sobre las circunstancias y distinguir en medio de la confusión y la bruma. Su voz describe una y otra vez las ilusiones que cimentan sus itinerarios. Para ellos la existencia se apoya en ideas; no ideas abstractas, sino, por el contrario, visiones inspiradoras, argumentos. Hay seres de palabras para quienes la realidad es una sola cosa; para otros, ella es demasiadas cosas y, generalmente, contradictorias. Hay seres de palabras que erigen como indudable meta de su vida la esperanza. Otros creen sólo en la intensidad de ciertos instantes. Hay seres de palabras empeñados en vociferar a los cuatro vientos sus asombros y manifestar, interminablemente, los descubrimientos que acompañan su vivir. Otros, se expresan sin que apenas pueda escucharse su voz, una voz convertida en casi inaudible murmullo de incertidumbres, inseguridades y conjeturas. Para algunos, la vida es hechizo; para otros, razón. Unos tratan de gobernar su vida e, incluso, parecieran proponerse dominar la vida de todos. Otros se esfuerzan inútilmente por dirigir, apenas, algunos instantes de su propia vida. Asertivos o tímidos, atormentados o serenos, firmes o inseguros, los seres de palabras necesitan, cada uno a su manera, usar su voz para nombrar el tiempo que los rodea y los dibuja.
miércoles, 17 de agosto de 2011
A TODOS LOS SERES HUMANOS NOS RODEA EL MUNDO...
A todos los seres humanos nos rodea el mundo. Vivimos inmersos en él, circunscritos a él, abrumados por él. Y hay quienes se esfuerzan por descubrir en esos vastísimos paisajes exteriores todas las respuestas y justificaciones, todas las razones y significados: aún para sus más íntimas interrogantes y sus más personales comprensiones; seres que parecieran divisar sus destinos siempre lejos de sí mismos; individuos incapaces de adentrarse en sus propios laberintos, incapaces de contemplarse en sus memorias o de reconocerse en sus imaginarios. Si algo pudiera definir a un ser de palabras, sería mantener una actitud del todo opuesta. Mucho más que dentro del mundo, él se percibe cerca de sí mismo, próximo a sus fantasías y memorias. Contempla el mundo, generalmente, desde las coloraciones y texturas de su propia interioridad. Su necesidad de crear, de decir, de escribir, mucho tiene que ver con esa interminable proximidad hacia sí mismo, con esa necesaria comunicación y urgente cercanía a una intimidad que le pertenece y de la cual él es único custodio.
martes, 16 de agosto de 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
EL ESTILO ES LA VERDAD DEL ESCRITOR...
sábado, 13 de agosto de 2011
ESCRIBIR ES...
viernes, 12 de agosto de 2011
LUMINOSO DELIRIO...
miércoles, 10 de agosto de 2011
BREVE EVOCACIÓN DE MI LIBRO "EL SILENCIO, EL RUIDO, LA MEMORIA"
Por algún tiempo había querido escribir un libro, un texto que reuniese en sus páginas algunas cosas relacionadas con mi infancia y adolescencia: memorias, convicciones, incertidumbres, algún asomo de respuestas... Un tema en particular estaba presente en mi memoria: siendo niño, había ido a vivir con mis padres a España. Allí permanecí por espacio de tres años. Cuando regresé a Venezuela, ya no me identificaba con mi país: me sentía absolutamente extranjero en él. Ese sentimiento de desubicación, de aislamiento, de diferencia, había marcado, en muchos sentidos, el fin de mi niñez y el comienzo de mi adolescencia. Ese era un tema que me obsesionaba. En algún momento había sentido que escribir sobre él sólo podría lograrlo bajo la forma de una novela. E, incluso, había llegado a intentar sin éxito esa aventura novelesca. Aquel texto permaneció por largos años en ese rincón de los proyectos irrealizados que, generalmente, todos solemos llevar a cuestas. Sin embargo, hubo una época en que todo pareció conjurarse a favor de reintentar el esfuerzo: me hallaba en el comienzo de un año sabático, tenía tiempo disponible, no existían mayores presiones académicas... Fue entonces cuando decidí retomar el viejo proyecto: escribiría un libro en el que, desde una memoria personal relacionada con espacios de mi propio pasado, me acercaría a ciertas peculiaridades históricas venezolanas; una comprensión de lo venezolano a partir de visiones absolutamente autobiográficas. El viejo libro abandonado cobraba vida por fin bajo la forma de un ensayo que relacionaba aspectos de mi subjetividad con una comprensión del itinerario de mi país.
Nació, así, El silencio, el ruido, la memoria, una respuesta personal a partir de lo colectivo, una definición de mi origen a partir de una memoria común. El silencio, el ruido, la memoria fue mi tercer libro, pero, en más de un sentido, lo considero como el primero; en todo caso, el primero con el que cumplía un lento y paulatino descubrimiento de mi propia escritura, el que me llevaba al hallazgo de esa palabra que siempre había deseado escribir.
(Y, salvando todas las distancias, valga aquí una digresión: recientemente me enteré que uno de los mejores libros que se hayan escrito sobre el tiempo mexicano, El laberinto de la soledad de Octavio Paz, tuvo un origen aparentemente muy semejante. En uno de sus últimos libros, Itinerario, Paz cuenta acerca de la génesis de aquél célebre y ya remoto ensayo sobre México. Durante su infancia, Paz tuvo que residir por varios años en la ciudad de Los Angeles. Allí sus compañeros norteamericanos no lo aceptaron por mexicano y por no hablar inglés. De regreso a México, años después, sus compañeros de colegio mexicanos tampoco lo aceptaron por no ser como ellos, por ser extranjero. Concluía Paz que en ese haberse sentido extranjero en su patria, en ese no haber sido aceptado ni por unos ni por otros, en ese percibirse distinto, hubo de germinar muy tempranamente una necesidad de identificación que terminó por llevarlo a escribir un libro sobre la condición mexicana. El punto de partida autobiográfico, la memoria personal de un íntimo recuerdo, derivó, así, en un libro que era un profundo esfuerzo de comprensión colectiva.)
En mi caso, a partir de El silencio, el ruido, la memoria, comenzó un itinerario que ha ido produciendo diversos libros; todos relacionados a un mismo diálogo con distintos aspectos de mi entorno, de mi circunstancia. En realidad, creo que todo libro abre las puertas a los futuros libros que habrán de sucederlo. Las interrogantes a las que tratamos de responder cuando estamos escribiendo, generan nuevas interrogantes que deberemos tratar de satisfacer más adelante. Como la escritura, la vida es camino, recorrido. Vida y escritura avanzan, o, en todo caso, se mueven a partir de, generalmente, impredecibles derroteros. Los años vividos y los libros escritos son formas y resultados del mismo esfuerzo de un rumbo por hallar.
martes, 9 de agosto de 2011
LOS GRANDES SUEÑOS...
viernes, 5 de agosto de 2011
EL SER DE PALABRAS SE JUSTIFICA...
martes, 2 de agosto de 2011
EL SER DE PALABRAS VIVE ENTRE...
lunes, 1 de agosto de 2011
ESCRIBIR CORTO...
sábado, 30 de julio de 2011
EL SER DE PALABRAS SABE BIEN QUE ÉL ES EN SUS INSTANTES...
viernes, 29 de julio de 2011
EL SER DE PALABRAS NO DEBERÍA PERDER NI SU INOCENCIA...
jueves, 28 de julio de 2011
EL SER DE PALABRAS QUIERE CREER...
miércoles, 27 de julio de 2011
CON SU ESCRITURA, EL SER DE PALABRAS...
martes, 26 de julio de 2011
EL SIGNO NATURAL DEL SER DE PALABRAS...
El signo natural del ser de palabras es la creatividad: intuición de lo nuevo en medio de lo ya existente, imaginación para descubrir palabras suyas para decir aquellas cosas que todos pudiésemos querer saber o necesitar saber. El ser de palabras debe ser original, esto es, debe poder decir de una manera nueva lo que, eventualmente, ha sido ya dicho muchas veces. Más que descubrir verdades, se trata para él de saber variar las entonaciones que enuncian las verdades de siempre. Su originalidad es una urgencia: de sentido, de trascendencia. No repetir; o, al menos, tratar de que exista algo nuevo en sus repeticiones. Nombrar con voces renovadas las viejas respuestas, las respuestas que siempre han dado los hombres.
sábado, 23 de julio de 2011
SOMOS NUESTRO CAMINO...
viernes, 22 de julio de 2011
AL SER DE PALABRAS LE OBSESIONA EL FRACASO...
jueves, 21 de julio de 2011
LA MÁS EXTRAORDINARIA POTESTAD...
lunes, 18 de julio de 2011
EN LAS EDADES EN QUE LOS HOMBRES...
En las edades en que los hombres aún escuchaban las voces de los dioses, la relación entre los seres de palabras y el poder fue muy estrecha. El amo de las palabras, mago, chamán, hechicero, brujo, solía ser, también, el guía de su tribu. Después de aquellas épocas primeras, ya en los albores de nuestra civilización occidental, la razón humana dictó, como aspiración ideal, que los amos de una sociedad fuesen sus habitantes más sabios. Ideal escrito por Platón en su diálogo La República, libro destinado a dibujar un estado feliz gracias al gobierno de un rey-filósofo. Muy poéticamente, Platón ilustró este ideal en otro libro, el Timeo, donde, a través del mito de la legendaria Atlántida, describe a los reyes atlantes, sabios y justos. La Atlántida, dice Platón, fue feliz y poderosa mientras sus reyes mantuvieron su perfección. Sin embargo, con el tiempo, decayeron y se volvieron déspotas e incapaces. Fue entonces cuando Zeus decidió el castigo de la Atlántida: desaparecer para siempre devorada por el mar.
En La República, junto al privilegiadísimo lugar que Platón asigna a los filósofos, llama la atención el muy menguado papel que concede a los poetas. En una página de La República leemos: “No somos poetas sino fundadores de estados; como tales, nos corresponde conocer los modelos a los cuales deben ajustar sus fábulas los poetas y prohibirles que se aparten de ellos”. O sea: había que desconfiar del poeta y de la poesía. Era necesario vigilar al primero y normar la segunda. Paradójicamente, Platón, metaforizador del mundo a través de imágenes poéticas que, desde entonces los hombres han repetido, pareció temer a la poesía, desconfiar de ella.
La visión platónica de sociedades felices gracias al gobierno de algunos elegidos, habría de generar uno de los más sangrientos errores del itinerario de la humanidad. El mito de la “responsabilidad” de ciertos “elegidos” destinados a gobernar sus sociedades, se convirtió, a la larga, en una noción tan irreal como peligrosa. Grotesca secuela de los lejanos sueños de Platón, el revolucionario moderno, propuesto a sí mismo como el hacedor de la felicidad de su sociedad, sería la desdichada perversión de la vieja utopía del rey-filósofo de Platón. Y es que el verdadero poder del ser de palabras no es ni su responsabilidad para con su sociedad ni hacer que todos comulguen con sus respuestas convertidas en verdades únicas o en consignas de su tiempo. La potestad del ser de palabras es su voz, y su único destino posible el de entregarse a la búsqueda de esa voz, confiando en que, por original, significativa y genuina, ella pueda merecer el honor de hacerse perdurable.
sábado, 16 de julio de 2011
VULNERABILIDAD
jueves, 14 de julio de 2011
EL SER DE PALABRAS QUIERE SER ESCUCHADO...
El ser de palabras quiere ser escuchado, ser leído. Necesita decir y ser entendido por eso que dice. Suele ser orgulloso -de su palabra, de su voz-; sólo que su orgullo es interior, nunca abiertamente postulado ante los otros. Nace de sus propias convicciones, de sus acuerdos consigo mismo, de su aceptación de pasos propios y propias búsquedas.
miércoles, 13 de julio de 2011
EL SER DE PALABRAS DEBE SABER MIRAR CARA A CARA...
domingo, 10 de julio de 2011
UNIVERSIDADES, UNIVERSITARIOS
Propongo una definición de Universidad: espacio donde arte y ciencia se reúnen; lugar donde la labor intelectual se orienta a la comunicación, la investigación, el descubrimiento, la creación... Tras definirla, describo lo que me gustaría que ella fuese: lugar de límites trazados por sueños que son propósitos que son metas, reunión de saberes en los que siempre debería prevalecer la curiosidad y la inteligencia...
El saber es vivo y multiplicante: se nutre de sí y crece consigo. La universidad, más que un lugar, es un símbolo: de inteligencia, de conocimiento... Las frecuentes críticas a las universidades suelen ser cuestionamientos a la deformación de lo universitario más que un rechazo a la idea misma. Y es que el ideal universitario interpreta sueños tan viejos como el hombre: ocio creativo; reunión, en un mismo espacio, de saberes y aprendizajes; utopía del saber; jauja del conocimiento...
La Universidad fue siempre lugar de privilegio. La misma noción de aislamiento universitario, tan cercana a eso que la universidad siempre ha aspirado a ser, evoca prerrogativas, habla de adquiridos derechos. Las primeras universidades medievales lucharon por defender su independencia. Cada universidad se pretendía entidad autárquica autogobernable. Además de autónomas, las primeras universidades aspiraron a ser originales, diferentes entre sí. Cada universidad se asumía como mundo dentro del mundo: con sus propias leyes y su propio destino. Como otros espacios medievales, la universidad simbolizaba la esencial unidad del universo. La Edad Media fue tiempo de únicos que aspiraban al absoluto: feudos y provincias, monasterios y universidades, ciudades y castillos eran representaciones particulares de la totalidad del cosmos, pequeños cosmos a su vez.
El aislamiento de la universidad fue, tal vez, secuela de su proximidad temporal a conventos y monasterios. Los copistas de los conventos eran custodios de la sabiduría del tiempo pasado. Su misión era proteger el conocimiento del vaivén de las épocas, de la precariedad y los peligros de un mundo entregado a su propio azar. Las primeras universidades se parecieron a esos conventos. Rápidamente, sin embargo, se impondrían importantes diferencias. La universidad se acercaba a la ciudad, se aproximaba al mundo y al tiempo de los hombres. Su destino no era almacenar saber sino producirlo. Y ese saber necesitaba la comunicación. La sociedad sería el destinatario natural del conocimiento acrisolado por las universidades. El saber sin interlocutores de una Edad Media agonizante, dejaba paso al conocimiento de un tiempo renacentista de nuevos valores, de diferentes metas.
Desde su nacimiento, las universidades tuvieron clara conciencia de su designio: ser formadoras de las individualidades que preservarían la memoria y los valores de su tiempo. Sociedad y universidad evolucionaron paralelamente. La universidad simbolizaba el nuevo mérito de la inteligencia; intelecto como fuerza y herramienta de poder. Pocas instituciones podrían resultar tan elitescas como la universidad. Su espacio supone el encuentro de maestros y discípulos: unos guían y otros aprenden y obedecen. La dignidad del maestro reposa en su sabiduría. El saber se apoya en la inteligencia y en la experiencia. Ambas, afirman el "derecho" natural del sabio: su autoritas. La autoritas académica es la fuerza del prestigio, la potestad del hombre que conoce, que ha visto, que ha vivido, que ha reflexionado; del hombre que sabe. De esa inteligencia dominante y carismática, emana una autoridad que es natural e incuestionable.
En la marcha que por siglos relacionó a la universidad con el tiempo que la entornaba, se produjo, en algún momento, una deformación: la de la universidad revolucionaria que pugnaba por producir ella misma, en su seno, los factores de una nueva sociedad. En otras palabras: ya no era el rumbo de la sociedad el que indicaba la evolución de la universidad, sino a la inversa: la universidad debía cambiar a su sociedad. Esto, que parecía acrecentar la importancia de la universidad, significó, por el contrario, su creciente ajenidad del destino social. En las universidades latinoamericanas, la transformación comenzó con los sucesos que condujeron a la Reforma de la Universidad de Córdoba en Argentina, en el año 1918. La Reforma de Córdoba se propuso convertir a la universidad en espacio sujeto a leyes y normas no universitarias. Se cuestionaron, por ejemplo, las ideas de mérito académico y de autoridad. La Reforma de Córdoba pretendía analogizar Universidad y República. Hacer de los estudiantes y profesores, ciudadanos: con iguales derechos ante una nueva ley universitaria. La autoritas se diluyó al hacerse elegible, fragmentaria, evanescente... La dignidad académica se disolvió entre politiquerías y circunstancialismos. Más allá de cualquier otra aspiración, muchas de nuestras principales universidades parecieron proponerse ser democráticas y sólo eso. Grotesco oximorón: entidad vacía de sentido dentro de una lógica absurda.
La Universidad deforma sus objetivos y hasta la misma razón de su existencia en la reiteración de algunos errores: la vinculación a un sentido estrecho de lo político, por ejemplo; la identificación demasiado cercana a la avidez industrial. El reto de las universidades, hoy, es definir rumbos nuevos que disientan de dos inercias: una, la de un revolucionarismo torpe, ritualizador de envejecidas contraseñas políticas; la otra, tal vez deformada respuesta a lo anterior, es la inercia del cientificismo: limitada letanía de catecismos tecnocráticos. (Analogizar universidades con institutos de investigación tecnológica puede ser, a fin de cuentas, tan aberrante como destinarlas a ser fábricas de guerrilleros o depósitos de políticos).
El ideal universitario aspira a la amplitud de la creatividad, de la inteligencia y de la imaginación. No deberían ser concebibles universidades excrecencias de otros espacios, altas casas de estudios contaminadas desde fuera y desde dentro por la política, los prejuicios y la medianía. Para mantenerse vivos, los sueños dependen de su cercanía a lo real. El viejo sueño universitario de una comunidad humana entregada a la libertad creadora de la inteligencia y la búsqueda vivificante del conocimiento, termina dramáticamente en el momento en que esa comunidad deja de estar a la altura de su sueño. El ideal desaparece, muere, porque se ha dejado de merecerlo.martes, 5 de julio de 2011
LA UNIVERSIDAD EN LA QUE CREO...
En su libro La otra voz, comenta Octavio Paz: “los poetas se refugian en las universidades, como en la Edad Media, pero sería funesto que abandonasen la ciudad”. Desde luego, el poeta no puede abandonar la ciudad de la misma manera que la poesía no podría abandonar la vida; pero, a fin de cuentas, la poesía, que merece vivir en todas partes, también merece hacerlo en las universidades. Universidades capaces de aceptar a la imaginación como una de las formas más amplias de la sabiduría humana; capaces de aceptar, también, que razones poéticas y científicas pueden coexistir porque unas y otras son complementarias expresiones de lo humano; universidades en condiciones de permitir a ciertos seres de palabras trabajar con dignidad el hallazgo de su voz, y, también con dignidad, expresarlo.
Creo en una universidad necesaria que permita en su seno la existencia de muy diversas palabras y razones. La científica, claro está, es una de ellas; pero no es la única. Existe, también, otra palabra, otra razón: la poética. También ella tiene derecho a vivir dentro del recinto universitario.
domingo, 3 de julio de 2011
BORGES Y NERUDA
martes, 28 de junio de 2011
CADA DÍA CONFÍO MENOS EN LA PRECOCIDAD LITERARIA
Es preciso haber vivido, haber recorrido caminos, haber conocido muchos días antes de detenernos a recordar y nombrar. Cada vez confío menos en la precocidad literaria.
lunes, 27 de junio de 2011
ME HORRORIZA LA IMAGEN DE LA PALABRA...
Me horroriza la imagen de la palabra que vive en el sacrificio de la vida y me apasiona la imagen de la palabra en muy estrecha comunicación con la vida, siempre voz compañera de nuestros más significativos instantes.