Escritor, ensayista, poeta y docente venezolano. Ganador del Premio Nacional de Ensayo Mariano Picón Salas del Ministerio de la Cultura de Venezuela en 1992, fue miembro del jurado de dicho premio en la edición de 1993. Igualmente fue miembro del jurado del Premio Internacional de Cuento Francisco Herrera Luque y Presidente del I Congreso de Legislación Cultural Municipal, realizado en en febrero del año 1993 en la Universidad Simón Bolívar.
domingo, 22 de mayo de 2011
LA ARGUMENTACIÓN ESCRITA SOBRE LA PÁGINA EN BLANCO...
lunes, 16 de mayo de 2011
GENIALIDAD DE BORGES
Amar las ideas por su estética: eso hacía Borges. Su sabiduría, su genialidad, consistió en hallar en sí mismo un diseño posible del mundo. Dibujó el universo humano en algunas metáforas presentidas.
domingo, 15 de mayo de 2011
EL POETA: SER LIBRE...
sábado, 14 de mayo de 2011
KAFKA (2)
lunes, 9 de mayo de 2011
sábado, 7 de mayo de 2011
LA IMAGINACIÓN...
viernes, 6 de mayo de 2011
EL HABITANTE DE NUESTROS DÍAS...
El habitante de nuestros días vive la crisis de lo definitivo. Rodeado sólo de fugacidad ansía tocar lo perdurable, conquistar ilusiones que le permitan acariciar la eternidad.
jueves, 5 de mayo de 2011
LA HISTORIA ILUSTRA. AYUDA A COMPRENDER Y A COMPRENDERNOS...
miércoles, 4 de mayo de 2011
LA PESADA SOMBRA (2)
Exclusión: negación del otro, desconocimiento de la voz y del rostro ajeno, indiferencia hacia esa voz y ese rostro; no diálogo sino monólogo. Exclusión que, en algún momento significó, también, la instauración de una política de consciente temor despertado en los opositores que no comulgaban con el estilo y la gestión del gobierno de Chávez. En algún momento de su novela La misa de Arlequín, dice Guillermo Meneses: “el gobierno se parecía cada vez más al miedo de la gente”. Son complejos y difícilmente descifrables los miedos colectivos. Miedo hacia cuanto pueda lucir vulnerador; miedo hacia lo “otro”. El miedo es puerta abierta a todas las debilidades. Paraliza al ser humano en el umbral de sus acciones. Por el miedo, el rostro colectivo puede convertirse en mueca: cosificado gesto o caricatura de una faz acartonada en rictus de congelada expresión. Al miedo hay que dominarlo: vencerlo, expulsarlo, exorcizarlo. El gobierno de Chávez pareciera haber asentado su fuerza y su capacidad de convocatoria sobre consignas de temor despertadas en los adversarios. Sin embargo, ese miedo no ha tardado en dar paso a un abierto rechazo y a un desafiante cuestionamiento de la gestión gubernamental. Una gran parte de la sociedad civil venezolana ha ido enfrentándose más y más directamente a un Estado que, paulatinamente, debilitaba sus rasgos democráticos.
Dos cosas parece haber terminado de entender el país nacional que adversa a Chávez: que le es necesario recuperar la fe en los partidos políticos y que deberá apoyar sus expectativas, sueños y creencias en una ideología que haga posible el canalizarlos. Ha redescubierto, también, la necesidad de una mayor participación en el hecho político. Hoy más que nunca, los venezolanos necesitamos reconstruir la relación con nuestro tiempo. Percibir menos hostilidad en sus itinerarios. Contemplar la historia nacional como un lugar más hospitalario en el que la lenta construcción y la amplitud y ligereza de las memorias puedan hacerse hechura de nuestro destino. Divisar menos rupturas, menos recomienzos y menos incomunicación en nuestros recorridos. Distinguir en el paso de las épocas más fluidez y continuidad, mayor hilvanación. Y, desde luego, dibujar en nuestra memoria colectiva menos extremas imágenes de fracaso o idolatría. El peso del hombre providencial es una sombra que los venezolanos deberemos desvanecer. Ése es nuestro reto para la construcción de un tiempo por venir muy alejado de la desorientación que tantas veces nos condujo hacia el inabarcable laberinto o hacia el círculo interminable.
martes, 3 de mayo de 2011
LA PESADA SOMBRA (1)
Ciertos recuerdos venezolanos parecieran sugerir, incesantes, la inevitabilidad en nuestra historia pasada y presente de hombres providenciales: individidualidades extremas y autosuficientes colocadas mucho más acá o mucho más allá de la tradición y la norma. Los venezolanos pareciéramos habernos habituado a despreciar la tradición, habernos familiarizado con la ignorancia de las costumbres, haber rutinizado el olvido de lo anterior. No cesamos de asignar valor a lo que es o luce nuevo, a lo que recomienza, a lo que renace, a lo inaugural. Nuestra memoria es una memoria de rupturas, de quiebras, de hiatos, de fragmentaciones. Pareciéramos habernos acostumbrado a creer y a confiar mucho más, por ejemplo, en las voluntariosas iniciativas de ciertos iluminados personajes, generalmente percibidos por encima, muy por encima de la tradición y de la ley, que en las lentas y pausadas construcciones colectivas. Identificamos nuestras más perdurables huellas mucho más con los deslumbrantes ademanes de algún carismático dirigente que con las sólidas hilvanaciones de todos construyendo juntos el tiempo. Creemos que logros, aciertos y conquistas afortunadas, si acaso llegan, llegarán desde fuera de las fronteras de la tradición, al margen de lo consolidado, lejos de lo establecido. Somos un país de rompimientos institucionalizados donde la excepción prevalece siempre sobre el canon.
Muy al principio de su gestión, el actual gobierno ofreció al país ilusiones que parecían responder a necesarias rectificaciones colectivas: mayor justicia social, una más activa participación del pueblo en las decisiones nacionales; y, desde luego, la prédica de una tercera vía de poder, alejada tanto del totalitarismo de la conducción y la planificación estatal como de la libertad injusta y despiadada de un omnipotente Mercado. Pero esos proyectos iniciales y, sin duda válidos, rápidamente fueron cediendo y desdibujándose en beneficio del desmesurado crecimiento de una reiterada imagen del hombre providencial que, otra vez, volvía a hacerse protagonista de los itinerarios venezolanos. Era la pesada sombra de un pasado que parecía condenado a regresar. El hombre providencial asomaba su rostro y vociferaba sus verdades a través de discursos tremebundos y dogmáticos. Discursos que colocaban de nuevo en el escenario nacional a muy antiguos “culpables” e imponían, otra vez, memorias de agoreros lamentos. El exceso de una retórica que resucitaba imágenes de violencia que se remontaban al tiempo de la Independencia y al de los años de la Guerra Federal fue, sin duda, el peor error del chavismo. Ya entrando al siglo XXI volvían a escucharse en Venezuela los antiguos gritos de los seguidores de los caudillos de la causa federal: “¡Mueran los blancos, los ricos y los que saben leer!”. El discurso divisionista oponía, brutalmente, el país del “nosotros” en contra del país del “vosotros”.
domingo, 1 de mayo de 2011
HASTIADO DE ATURDIDORAS ESTRIDENCIAS...
sábado, 30 de abril de 2011
LA PALABRA POÉTICA SUELE SUGERIR...
jueves, 28 de abril de 2011
ESPERANZA: ALIMENTO DEL INESTABLE AHORA...
martes, 26 de abril de 2011
SOBRE EL TEMA DE LA MUERTE: ALGUNAS REFLEXIONES
Lo único absolutamente cierto que todo ser humano puede conocer de su destino es la muerte. Sabemos que vamos a morir. Y en la vida, ésa es la más exacta de las certezas. La muerte sella, con su sentido o su sinsentido, nuestra vida; y, como un símbolo final, dibuja minuciosamente la forma en que ella será recordada.
Con lo terrible que pueda ser para los hombres la visión de la muerte, ésta parece resultar mil veces preferible a la opción de la inmortalidad. Una vida infinitamente prolongada, una muerte que nunca llega, es algo que los seres humanos hemos convertido en una de nuestras más espantosas pesadillas. Se asocia, por ejemplo, con la imagen del vampirismo y los vampiros: siniestros seres de la noche, condenados por toda la eternidad a alimentarse únicamente de la sangre de sus víctimas. En otra grotesca imagen de la inmortalidad, entresacada esta vez de las páginas de la literatura universal, Los viajes de Gulliver, su autor, Jonathan Swift, ilustró con terrible ironía la parodización de una vida interminable. En un país al que Gulliver llega en sus muchos recorridos, existe una raza de seres: los inmortales. Individuos que nacen con el signo de la eternidad escrito en sus cuerpos. Jamás conocerán la muerte. Su sociedad acoge el nacimiento de cada nuevo inmortal como una terrible desgracia. La descripción que hace Swift de ellos es la contrapartida espantosa de cualquier ilusión de eternidad: figuras miserables, condenadas a arrastrar por todas las edades sus cuerpos en un inacabable proceso de deterioro. El peor castigo de los inmortales es, precisamente, no morir: la agonía de su final sin fin.
Sin embargo, los hombres, aunque aterrados ante la posible inmortalidad de nuestros cuerpos, pareciéramos haber anhelado siempre la inmortalidad de nuestro recuerdo, de nuestras obras. Permanencia no de nuestra figura viva sino de nuestras creaciones vivas; que nuestras huellas, nuestras experiencias, nuestros aprendizajes permanezcan aún después de nuestra muerte, y que ésta no nos sumerja en un definitivo olvido. La obra de arte sería el más expresivo recuerdo de un ser humano que existió y supo dejar un testimonio de eso que fue su vida. La obra de arte eterniza al artista. Hace que los rasgos de su rostro permanezcan vivos, legibles, expresivos de los instantes que sólo a él pertenecieron. La obra de arte hace, por ejemplo, de una pasión, forma capaz de sobrevivir a la propia muerte, como lo logra Quevedo al escribir uno de los más bellos poemas de nuestra lengua: “Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,/ venas que humor a tanto fuego han dado, médulas que han gloriosamente ardido:/ su cuerpo dejarán, no su cuidado;/ serán ceniza, mas tendrán sentido;/ polvo serán, mas polvo enamorado.” La palabra del poeta eterniza un sentimiento capaz de superar todos los silencios e imponerse a todos los olvidos.
A finales del siglo pasado, Federico Nietzsche postuló un nuevo significado para la muerte: alegoría de la muerte de Dios, algo que, según él, permitiría a los seres humanos apostar a su suficiencia, a su confiada y altanera soledad. La imagen de la muerte de Dios, sin embargo, habría de concluir generando uno de los grandes desgarramientos de los tiempos modernos: la convicción del absurdo de la existencia humana. El hombre todo puede aceptarlo, todo menos una falta de sentido guiando su tiempo. Hace un siglo Dostoyevski dijo que si Dios no existía todo estaba permitido. Cien años después, Sartre repite lo mismo a su manera: si el tiempo no tiene sentido, entonces nada lo tiene. O sea: si no existe más que este ahora que toco y que vivo, entonces la vida se convierte en vacío, en nada. La célebre “náusea” de Sartre no es otra cosa sino el asco del hombre ante una existencia absurda por indescifrable.
Ernst Jünger ha dicho que el miedo central del hombre, el miedo de los miedos, el que los explica o los contiene a todos, es el miedo a morir. En estos días, ese temor aparece muy relacionado con la convicción del hombre de sus propios y desmesurados errores; asociado, por ejemplo, a la insensatez de la proliferación de las armas nucleares o a la producción interminable de desechos o a la destrucción de gran parte de los ecosistemas. Es un miedo dibujado, además, sobre muy reales imaginarios: una llamarada atómica, el agujero de la capa de ozono, los océanos y las selvas contaminados... Y, junto al miedo a la muerte colectiva es, tal vez sobre todo, el temor a la desaparición de la humanidad. Horror al desvanecimiento de todos, a que nada quede de nosotros para testimoniar que estuvimos aquí, que fuimos. Cada vez más, los hombres imaginamos la conclusión de nuestro protagonismo bajo la terrible –y poética- imagen de un desvanecimiento absoluto, de un apocalipsis. Alegoría identificada, por ejemplo, con el imaginario de los célebres “abismos negros”, tan familiares, por lo demás, a la física de nuestros días. Ellos parecieran convertirse en una parábola de esa aterradora y absoluta nada con que los hombres de este fin de milenio visualizamos una posibilidad de nuestro porvenir: la muerte de éste.
Ante la visión de la muerte individual, queda abierto ante el hombre el doble camino de la resignación o de la desesperación. De esta última nada diré. Me referiré, sí, a la resignación que considero como única alternativa frente a lo ineludible. Recuerdo las imágenes de Los conjurados, el último libro de Borges: “Sólo me queda la ceniza. Nada/ Absuelto de las máscaras que he sido,/ seré en la muerte mi total olvido”. A fin de cuentas, tal vez sea ésta una de las más dignas y tranquilizadoras opciones ante la muerte: contemplarla como ese territorio al que un ser humano, ya cansado de vivir, desea refugiarse para siempre y, sosegadamente, ocultarse de los vivos y de la vida.
lunes, 25 de abril de 2011
EL VERDADERO PODER DEL INTELECTUAL...
El verdadero poder del intelectual quizá sea su capacidad para nombrar con originalidad ciertas trascendentes verdades en las que coincide la gran mayoría de los seres humanos a lo largo de las épocas.
domingo, 24 de abril de 2011
HACER ARTE Y VIVIR LA VIDA COMO SI ÉSTA FUESE UNA OBRA DE ARTE...
sábado, 23 de abril de 2011
BORGES HA AHONDADO...
miércoles, 20 de abril de 2011
ME ESFUERZO...
domingo, 17 de abril de 2011
QUIZÁ LAS GRANDES EXPERIENCIAS DE LA VIDA...
sábado, 16 de abril de 2011
EN LA FIGURA DE LOS DINOSAURIOS...
martes, 12 de abril de 2011
INDIVIDUALMENTE, PODEMOS PERMITIRNOS SER EGOÍSTAS...
lunes, 11 de abril de 2011
ARISTOTÉLICOS Y PLATÓNICOS
lunes, 4 de abril de 2011
sábado, 2 de abril de 2011
A COMIENZOS DEL SIGLO XVIII...
ESCRIBIR IMPLICA...
viernes, 1 de abril de 2011
FIRMEZA DE UNA CONVICCIÓN, DE UN PROPÓSITO...
jueves, 31 de marzo de 2011
SENTIMOS, A VECES...
LABERINTO E INTEMPERIE...
Laberinto e intemperie: sitios de inhóspita soledad en los que encarnan algunas inexorables pruebas a las que nos somete la vida.
Laberinto e intemperie: metaforizaciones posibles del camino: como desorientación, como interminable circularidad o como proliferación de vaivenes sin sentido...
ROSTROS
A veces prójimos pero muy rara vez realmente próximos, nos rodean los rostros: amistosos o inamistosos, agradables o desagradables, imprescindibles o superfluos, cercanos o lejanos, comprensibles o impenetrables, apacibles o coléricos, inteligentes o estúpidos... Los rostros: los contemplamos con sus cambiantes gestos; a menudo confusos, engañosos o impredecibles, acercándose o alejándose de nosotros generalmente de acuerdo a nuestra voluntad de acercarnos o alejarnos de ellos.
miércoles, 30 de marzo de 2011
LO QUE A NUESTRO ALREDEDOR...
Lo que a nuestro alrededor percibimos como amenazante, a la larga, fortalece nuestra lucidez. Estamos alertas en medio de esa percepción de vulnerabilidad que, a veces, nos acompaña.
ME ES PRECISO...
martes, 29 de marzo de 2011
ESPIRAL: FORMA DEL GIRO...
lunes, 28 de marzo de 2011
LO ABIERTO, LO CERRADO
Abierto es lo amplio, lo grande, lo vasto; cerrado, lo pequeño, lo parcial, lo estrecho. Abiertos son los lugares inmensos y recorribles; cerrados, los sitios limitados y cobijantes. Ambas nociones, apertura y encierro, pueden evocar, por igual, visiones de valor o antivalor. Dentro de lo abierto, valor serían la amplitud relacionada a la libertad de movimientos, a los itinerarios repletos de recorridos y hallazgos, a las aventuras interminables dentro de lo maravillosamente desconocido. Antivalor serían la inmensidad relacionada con el desconcierto, el desamparo, el extravío; no la amplitud del viaje, la aventura y la búsqueda, sino el espacio que es sólo desolada intemperie: inmensidad que condena a quien la recorre a vivir en una perpetua errancia. En lo cerrado, valores serían el cobijo, la protección y el amparo de los sitios guarnecedores; el techo y el suelo que nos rodean y mantienen alrededor de un centro innegable y en torno a un tiempo que nos ha ido creando junto a él. Antivalor en lo cerrado serían el encierro que es sólo encierro, la mínima espacialidad; el ínfimo territorio frío y desnudo que nos agobia en inamovilidad forzosa, que nos condena al tedio interminable o a la hastiante reiteración de acciones y movimientos.
LO ÉTICO DEBE SUSTENTAR...
Lo ético debe sustentar la inteligencia, la reflexión, la imaginación, la lucidez; apoyar los hallazgos y las construcciones; orientar el camino y sus diseños y sus significados...
sábado, 26 de marzo de 2011
QUIZÁS LAS GRANDES EXPERIENCIAS DE LA VIDA...
sábado, 19 de marzo de 2011
BAJO EL SIGNO DEL VIAJE Y DE LO VIAJERO...
Bajo el signo del viaje y de lo viajero, José Manuel Briceño Guerrero, en su libro El laberinto de los tres minotauros distingue viejísimos imaginarios relacionados por siempre con nuestra América. El continente americano, dice Briceño, fue y es lugar de paso, encrucijada de gentes que llegaban provenientes de todas partes del mundo; y que, a veces, permanecían en los lugares nuevos, pero que, otras muchas, regresaban a sus sitios de origen para no volver jamás. “En nuestro pasado ancestral colectivo –comenta Briceño- hay siempre un viaje por mar hacia lo desconocido, una separación voluntaria o forzada del mundo originario.” América, pues, como espacio al que llegaban y llegan seres que vienen de lejos, lugar de destino siempre frágil; o, más que sitio de destino: territorio de paso en el que pululan muchos transeúntes de pasos inciertos y de acciones fugaces poseedores de una ética de lo aventurero y lo transeúnte; moral que hace de lo provisional y mutable rutina y que asume que cuanto rápida y fácilmente llega, rápida y fácilmente también se desvanece; ética del habitante convertido en ser de paso que desdeña los esfuerzos sostenidos y la constancia de los propósitos porque supone sólo se medra en el albur de lo imprevisto y en los aleatorios recovecos del azar; moral que impone la convicción de que lo imprevisible o impensable acechan siempre.
viernes, 18 de marzo de 2011
SERENIDAD Y FELICIDAD SON PALABRAS...
martes, 15 de marzo de 2011
UNO DE LOS MÁS COMPRENSIBLES ANHELOS HUMANOS...
lunes, 14 de marzo de 2011
JUGAR NOS AYUDA A INVENTARNOS...
domingo, 13 de marzo de 2011
ERNST JÜNGER DIJO...
lunes, 7 de marzo de 2011
EL CONSUMISMO SE ASOCIA...
LA REFUTACIÓN DEL NIHILISMO...
sábado, 5 de marzo de 2011
LA CLARIDAD DE LAS VISIONES...
viernes, 4 de marzo de 2011
HACE MUCHO TIEMPO...
lunes, 28 de febrero de 2011
LA RISA ES EL GESTO...
EXPRESIÓN QUE NO LLEGA A SER ACTO...
domingo, 27 de febrero de 2011
ESPIRAL: FORMA DEL GIRO...
sábado, 26 de febrero de 2011
MI ADMIRACIÓN POR LAS PALABRAS...
miércoles, 23 de febrero de 2011
ME AFERRO...
Me aferro al tiempo que vivo: instantes convertidos en alma, tuétano, sangre. Aprehendo su sentido, reconociéndome tras el cansancio de tanto camino andado...
martes, 22 de febrero de 2011
AUTENTICIDAD: UNA VERDAD...
lunes, 14 de febrero de 2011
LAS PALABRAS...
viernes, 11 de febrero de 2011
HAGO DE MIS ILUSIONES...
Hago de mis ilusiones, mis rutinas, mis propósitos y mis convicciones una cadencia; pero, acaso por sobre todo, un argumento, una orientación, un diseño, un destino que se vuelva desenlace...
jueves, 10 de febrero de 2011
ESENCIAL PROPÓSITO EN MI VIDA...
ESE JOVEN QUE FUI...
miércoles, 2 de febrero de 2011
ENFRENTO LAS EXIGENCIAS DEL CAMINO...
lunes, 31 de enero de 2011
ALMAS Y MÁSCARAS
El alma es la autenticidad; la máscara, el rostro que nos muestra. La máscara es funcional, nos ayuda a existir: nos representa, nos protege, nos aísla pero, también, puede secarnos -y negarnos. El alma es fértil. Fecundiza nuestro destino. Es riesgo y, a la vez, plenitud; riesgo de la plenitud. Máscara y alma se relacionan: la máscara nos ayuda a sobrevivir, pero a la larga nos marchita; el alma nos hace vivir, nos vitaliza, pero también nos vulnera. Perder la máscara es arriesgarnos a ser destruidos. Perder el alma es frustrar nuestra autenticidad. En la vida nos rodean, innumerables, las máscaras y apenas encontramos unas pocas, poquísimas, almas. Son los rostros que escogemos: semblantes destinados a jugar un importante papel en nuestras vidas; rostros cuyas miradas acompañarán por largo tiempo -a veces, incluso por siempre- al nuestro.
Personaje fuera de lo común es aquél en quien alma y máscara coinciden.
domingo, 30 de enero de 2011
EN EL CONTACTO CON EL OTRO...
jueves, 27 de enero de 2011
EN UN PROGRAMA DE TELEVISIÓN DEDICADO A REMBRANDT...
martes, 25 de enero de 2011
sábado, 22 de enero de 2011
ARTE Y SILENCIO
domingo, 16 de enero de 2011
ENTRE EL PRINCIPIO Y EL FINAL DE CUALQUIER CAMINO...
VIVIR ES CAMINAR SIN CESAR NUNCA DE BUSCAR...
sábado, 15 de enero de 2011
EL DESIERTO... ¿CRECE?...
En Así habló Zaratustra, dice Nietzsche: “El desierto crece”. Comentario muy similar, por cierto, al que hiciera Kierkegaard refiriéndose a los aforismos del escritor alemán Georg Christoph Lichtenberg: “¡Gracias por esta voz en el desierto!”; y, en cierta forma, parecido también a la definición de Baudelaire sobre el hombre moderno: “solitario de imaginación activa, siempre en viaje a través del gran desierto de los hombres”. El desierto que percibían Nietzsche y Kierkegaard, el desierto al que aludía Baudelaire... ¿Qué era? ¿Acaso la visión de una nueva época en la que estaba entrando la Humanidad? ¿Una convicción de que para Occidente, tras largas percepciones de avance y muchas idolatrías de progreso, había comenzado una nueva era de incertidumbres? Existe cierta diferencia entre el desierto al que se refieren Nietzsche y Kierkegaard y ése al que alude Baudelaire. El de aquéllos implica devastación, agotamiento; el de éste es más bien una alusión a multitudes y a generalizadas abundancias, a toda clase de homogeneidades y cosificaciones... De todos modos, la idea de los tres se parece: desierto es devastación, confusa vastedad, ajenidad, extravío... En suma: desierto sería ese espacio humano en el que, como supo metaforizar Nietzsche, los dioses han desaparecido y el tiempo ha dejado de significar continuidad o avance para hacerse inacabable reiteración; de alguna manera, metáfora de una nueva era en la que parecía haber entrado la Humanidad: la de la supervivencia.
jueves, 13 de enero de 2011
EXISTE UN YO...
Existe un yo que se comunica consigo y se apoya en sí, y otro yo que sólo es capaz de comprenderse en medio de la multitud y de convertir sus voces en eco de las voces de los otros y de hacer de sus gestos y muecas un reflejo de las muecas y los gestos ajenos... ¿Se trataría acaso de escoger entre ambos? No, de lo que se trata es de aceptar que las dos opciones existen en los seres humanos; tal vez como algo físico, o, acaso, como una consecuencia de eso a lo que la vida nos ha ido conduciendo. Se trata de que nuestros diálogos y comprensiones propenden, bien hacia el propio mundo interior, bien hacia la vastedad de los afueras. Se trata de movernos por entre familiares espejismos o de desplazarnos con soltura por entre la siempre azarienta realidad. Se trata de girar en torno a nosotros mismos o de hacer de nuestra conciencia permanente comunión con infinitos otros.
miércoles, 12 de enero de 2011
LA ESCRITURA ES DIÁLOGO SOLITARIO...
lunes, 10 de enero de 2011
LAS PALABRAS HAY QUE MERECERLAS...
sábado, 8 de enero de 2011
DISTINGUÍA MONTAIGNE...
viernes, 7 de enero de 2011
LA SINTAXIS CÓSMICA...
jueves, 6 de enero de 2011
LA VIDA CASI NUNCA ES PREDECIBLE...
sábado, 1 de enero de 2011
LAS PALABRAS CHISPORROTEAN...
LA PALABRA POÉTICA DE NUESTROS DÍAS...
martes, 28 de diciembre de 2010
EN SU LIBRO...
En su libro La metáfora y lo sagrado, Héctor Murena dice que "la única forma de conocimiento es aquella similar a la de los ciegos: por el tacto". Por el tacto palpamos, percibimos, intuimos. El es intuición que se vuelca en ideas. Ideas que dibujan imágenes. Imágenes que construyen metáforas. Cada metáfora es una imagen con la cual entender alguna porción del infinitamente vario universo: un dibujo de él a partir de cualquiera de las múltiples razones que habitan en la conciencia humana.
viernes, 24 de diciembre de 2010
CREO QUE EL AMOR POR LAS PALABRAS...
sábado, 18 de diciembre de 2010
EL VERSO, CLARO Y OSCURO...
El verso, claro y oscuro, cumple su búsqueda en la palabra fresca o marchita, en el alma de la letra y en el papel virgen.
Verso, raíz: ángulos de un mundo que escapa de la mano, de aquello que se quiere decir porque se quiere.
jueves, 2 de diciembre de 2010
DISTINGUIR EN EL CAMINO...
Distinguir en el camino sólo absolutos y guiarnos únicamente por la luz y el calor de esos absolutos, pudiera significar calcinarnos.
lunes, 29 de noviembre de 2010
EL SER HUMANO NECESITA CREER...
sábado, 27 de noviembre de 2010
DESDE MUY NIÑO GUSTÉ DE LAS PALABRAS...
viernes, 5 de noviembre de 2010
ALMAS Y MÁSCARAS
domingo, 31 de octubre de 2010
LAS PALABRAS DICEN...
lunes, 25 de octubre de 2010
DIOS DE CADA QUIEN...
sábado, 23 de octubre de 2010
CREO...
miércoles, 20 de octubre de 2010
CURIOSIDAD, INDIFERENCIA
La curiosidad hace de cada individuo un aventurero en pos de sus sueños y sus búsquedas. Es fuerza que lo proyecta fuera de sí mismo más allá de sus ahoras y hasta los lugares donde reside la ilusión; siempre más allá, mucho más allá de la rutina y de la roma cotidianidad. Curiosidad es construcción, avance, suma: todo relacionándose con una interminable necesidad de entender.
Indiferencia es vacuidad y conformismo, pasividad estéril y lejanía. Es, también, inercia, grisura, inconsistencia. Nada positivo podría surgir de ella. La indiferencia rutiniza gestos y pasos, visiones y actos. Iguala rostros y comportamientos. Rasa acciones y destinos. Desvanece iniciativas y descubrimientos. La indiferencia inmoviliza al indiferente clausurándolo dentro de estrechos límites sin escapatoria. El indiferente es un ser desdibujado condenado a la resignación y al desinterés; incapaz de comprometerse, no se compromete porque no cree.
viernes, 15 de octubre de 2010
ROSTROS
miércoles, 13 de octubre de 2010
DENTRO DEL CAMINO...
AVANZO Y...
martes, 12 de octubre de 2010
ABECEDARIO PERSONAL
Alma: autenticidad escondida en el fondo de mí mismo.
Amor: tiempo y mundo detenidos alrededor de un solo ser imprescindible.
Espejismo: dibujo a partir de deseos y ficciones de deseos, imaginario convertido en asidero, ilusión, mentira bienhechora.
Experiencia: sentido del ayer limitando los espacios del hoy.
Intimidad: comarca de tradiciones que sólo a nosotros pertenecen.
Límites: fronteras que me enuncian, linderos de mi solo destino posible.
Madurez: tiempo cuando descubrimos que en la vida sólo es real la incertidumbre.
Máscara: rostro dibujado por mi voluntad ante mis circunstancias.
Muerte: silencio final. Principio canonizado por siglos de supercherías.
Nostalgia: tristeza que desdibuja el tiempo.
Orgullo: fortificación de nuestro espacio.
Poesía: camino hecho palabra.
Tiento: interminable vigilia clandestina.
Vida: palimpsesto interminablemente escrito.
EL FRAGMENTO
domingo, 10 de octubre de 2010
CUANTO MÁS ME ADENTRO...
sábado, 9 de octubre de 2010
FELICIDAD POSIBLE
Conformidad de nosotros con nosotros mismos: ¿asidero de la inasible felicidad?
DE LA SOMBRA EL VERSO
“... Con la frente en alto, aguardando un soplo de crepúsculo y entregado a una monótona tarea de cosecha y siembra...”
EN EL ESPACIO DE LOS DÍAS...
En el espacio de los días aguarda la fría intromisión del acertijo sin respuesta. Acepto las formas que mi voluntad dibuje. El tiempo dirá la última palabra...