domingo, 22 de mayo de 2011

LA ARGUMENTACIÓN ESCRITA SOBRE LA PÁGINA EN BLANCO...

La argumentación escrita sobre la página en blanco propende a corregir la alucinante dispersión universal. En medio del silencio o de la confusión del cosmos, la escritura detiene la voz humana en trazos oscuros sobre la plana blancura de la página.

lunes, 16 de mayo de 2011

GENIALIDAD DE BORGES

Amar las ideas por su estética: eso hacía Borges. Su sabiduría, su genialidad, consistió en hallar en sí mismo un diseño posible del mundo. Dibujó el universo humano en algunas metáforas presentidas.

domingo, 15 de mayo de 2011

EL POETA: SER LIBRE...

El poeta: ser libre, curioso buscador de expresiones para sus propios espejismos, no puede sino refugiarse en su voz. Su individualismo lo coloca al margen de ese mundo en el que, tan a menudo, le resulta difícil vivir.

sábado, 14 de mayo de 2011

KAFKA (2)

Diferencia con el otro, extrañeza ante el otro, amenaza del otro... Ante las siempre indescifrables intenciones del prójimo, no pareciera quedar al yo más recurso que el aislamiento resignado. Frente a la negación y el horror de un mundo poblado por otros, Kafka opone el silencio o el chillido (no el grito: el chillido de los animales pequeños cuando mueren aplastados). Marginalidad como opción y temor como opción: recursos del yo indefenso ante un mundo siempre extraño y siempre despiadado.

lunes, 9 de mayo de 2011

ME REMITO

Me remito a las ilusiones con que coloreo la realidad a la hora de contemplar tantas y tantas de sus tonalidades grises.

sábado, 7 de mayo de 2011

LA IMAGINACIÓN...

La imaginación­: una forma de orientación y visibilidad; una personal alegorización del universo.

viernes, 6 de mayo de 2011

EL HABITANTE DE NUESTROS DÍAS...

El habitante de nuestros días vive la crisis de lo definitivo. Rodeado sólo de fugacidad ansía tocar lo perdurable, conquistar ilusiones que le permitan acariciar la eternidad.

jueves, 5 de mayo de 2011

LA HISTORIA ILUSTRA. AYUDA A COMPRENDER Y A COMPRENDERNOS...

La historia ilustra. Ayuda a comprender y a comprendernos. Puede que su expresión sea parcial, no definitiva ‑¿acaso hay alguna que lo sea?‑ pero siempre habrá en el esfuerzo indagador que hurga ‑y halla‑ en el pasado signos para la iluminación del presente, todo el aporte clarificador de la lucidez, la vitalizadora dimensión de la imaginación y la memoria. En acto reconstructor, la historia ‑la poética y total: la valedera‑ une al pasado con el presente, convierte a recuerdos colectivos y tradiciones en soporte del presente y en vitalidad para el porvenir. La memoria de la historia ‑crítica, lúcida, subjetiva‑ sería tal vez el más adecuado puente para cruzar por sobre el abismo del silencio. La vía que clausuraría para siempre el ruido ensordecedor de los rituales patrióticos y el mutismo del olvido. Conclusión de un largo monólogo de ruidos y de silencios: apertura de una nueva expresividad: la del diálogo del tiempo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

LA PESADA SOMBRA (2)

Exclusión: negación del otro, desconocimiento de la voz y del rostro ajeno, indiferencia hacia esa voz y ese rostro; no diálogo sino monólogo. Exclusión que, en algún momento significó, también, la instauración de una política de consciente temor despertado en los opositores que no comulgaban con el estilo y la gestión del gobierno de Chávez. En algún momento de su novela La misa de Arlequín, dice Guillermo Meneses: “el gobierno se parecía cada vez más al miedo de la gente”. Son complejos y difícilmente descifrables los miedos colectivos. Miedo hacia cuanto pueda lucir vulnerador; miedo hacia lo “otro”. El miedo es puerta abierta a todas las debilidades. Paraliza al ser humano en el umbral de sus acciones. Por el miedo, el rostro colectivo puede convertirse en mueca: cosificado gesto o caricatura de una faz acartonada en rictus de congelada expresión. Al miedo hay que dominarlo: vencerlo, expulsarlo, exorcizarlo. El gobierno de Chávez pareciera haber asentado su fuerza y su capacidad de convocatoria sobre consignas de temor despertadas en los adversarios. Sin embargo, ese miedo no ha tardado en dar paso a un abierto rechazo y a un desafiante cuestionamiento de la gestión gubernamental. Una gran parte de la sociedad civil venezolana ha ido enfrentándose más y más directamente a un Estado que, paulatinamente, debilitaba sus rasgos democráticos.


Dos cosas parece haber terminado de entender el país nacional que adversa a Chávez: que le es necesario recuperar la fe en los partidos políticos y que deberá apoyar sus expectativas, sueños y creencias en una ideología que haga posible el canalizarlos. Ha redescubierto, también, la necesidad de una mayor participación en el hecho político. Hoy más que nunca, los venezolanos necesitamos reconstruir la relación con nuestro tiempo. Percibir menos hostilidad en sus itinerarios. Contemplar la historia nacional como un lugar más hospitalario en el que la lenta construcción y la amplitud y ligereza de las memorias puedan hacerse hechura de nuestro destino. Divisar menos rupturas, menos recomienzos y menos incomunicación en nuestros recorridos. Distinguir en el paso de las épocas más fluidez y continuidad, mayor hilvanación. Y, desde luego, dibujar en nuestra memoria colectiva menos extremas imágenes de fracaso o idolatría. El peso del hombre providencial es una sombra que los venezolanos deberemos desvanecer. Ése es nuestro reto para la construcción de un tiempo por venir muy alejado de la desorientación que tantas veces nos condujo hacia el inabarcable laberinto o hacia el círculo interminable.

martes, 3 de mayo de 2011

LA PESADA SOMBRA (1)



“Me nutría el calor de incansables espectros”. Rafael Cadenas: Inmediaciones


Ciertos recuerdos venezolanos parecieran sugerir, incesantes, la inevitabilidad en nuestra historia pasada y presente de hombres providenciales: individidualidades extremas y autosuficientes colocadas mucho más acá o mucho más allá de la tradición y la norma. Los venezolanos pareciéramos habernos habituado a despreciar la tradición, habernos familiarizado con la ignorancia de las costumbres, haber rutinizado el olvido de lo anterior. No cesamos de asignar valor a lo que es o luce nuevo, a lo que recomienza, a lo que renace, a lo inaugural. Nuestra memoria es una memoria de rupturas, de quiebras, de hiatos, de fragmentaciones. Pareciéramos habernos acostumbrado a creer y a confiar mucho más, por ejemplo, en las voluntariosas iniciativas de ciertos iluminados personajes, generalmente percibidos por encima, muy por encima de la tradición y de la ley, que en las lentas y pausadas construcciones colectivas. Identificamos nuestras más perdurables huellas mucho más con los deslumbrantes ademanes de algún carismático dirigente que con las sólidas hilvanaciones de todos construyendo juntos el tiempo. Creemos que logros, aciertos y conquistas afortunadas, si acaso llegan, llegarán desde fuera de las fronteras de la tradición, al margen de lo consolidado, lejos de lo establecido. Somos un país de rompimientos institucionalizados donde la excepción prevalece siempre sobre el canon.


Muy al principio de su gestión, el actual gobierno ofreció al país ilusiones que parecían responder a necesarias rectificaciones colectivas: mayor justicia social, una más activa participación del pueblo en las decisiones nacionales; y, desde luego, la prédica de una tercera vía de poder, alejada tanto del totalitarismo de la conducción y la planificación estatal como de la libertad injusta y despiadada de un omnipotente Mercado. Pero esos proyectos iniciales y, sin duda válidos, rápidamente fueron cediendo y desdibujándose en beneficio del desmesurado crecimiento de una reiterada imagen del hombre providencial que, otra vez, volvía a hacerse protagonista de los itinerarios venezolanos. Era la pesada sombra de un pasado que parecía condenado a regresar. El hombre providencial asomaba su rostro y vociferaba sus verdades a través de discursos tremebundos y dogmáticos. Discursos que colocaban de nuevo en el escenario nacional a muy antiguos “culpables” e imponían, otra vez, memorias de agoreros lamentos. El exceso de una retórica que resucitaba imágenes de violencia que se remontaban al tiempo de la Independencia y al de los años de la Guerra Federal fue, sin duda, el peor error del chavismo. Ya entrando al siglo XXI volvían a escucharse en Venezuela los antiguos gritos de los seguidores de los caudillos de la causa federal: “¡Mueran los blancos, los ricos y los que saben leer!”. El discurso divisionista oponía, brutalmente, el país del “nosotros” en contra del país del “vosotros”.

domingo, 1 de mayo de 2011

HASTIADO DE ATURDIDORAS ESTRIDENCIAS...

Hastiado de aturdidoras estridencias, el solitario se refugia en su propia crisálida protectora. Necesariamente, silencio, quietud y armonía habrán de entornar su espacio y su tiempo.

sábado, 30 de abril de 2011

LA PALABRA POÉTICA SUELE SUGERIR...

La palabra poética suele sugerir que las pasajeras circunstancias son las que terminan por definirnos a los hombres; por eso propende a lo dubitativo y lo circunstancial, y predica el conocimiento del tiento, el de los aprendizajes siempre inconclusos, el de los interminables añadidos, el de los eslabones encadenados en una sabiduría que está hecha con la suma de muchas incertidumbres.

jueves, 28 de abril de 2011

ESPERANZA: ALIMENTO DEL INESTABLE AHORA...

Esperanza: alimento del inestable ahora, luz que borra las sombras grisáceas de lo inmediato, fuerza que abre las puertas a lo maravilloso irrepetible, ilusión que aguarda por algún afortunado encuentro, quimera proyectada sobre el camino por recorrer, sueño del desenlace afortunado...

martes, 26 de abril de 2011

SOBRE EL TEMA DE LA MUERTE: ALGUNAS REFLEXIONES

Lo único absolutamente cierto que todo ser humano puede conocer de su destino es la muerte. Sabemos que vamos a morir. Y en la vida, ésa es la más exacta de las certezas. La muerte sella, con su sentido o su sinsentido, nuestra vida; y, como un símbolo final, dibuja minuciosamente la forma en que ella será recordada.



Con lo terrible que pueda ser para los hombres la visión de la muerte, ésta parece resultar mil veces preferible a la opción de la inmortalidad. Una vida infinitamente prolongada, una muerte que nunca llega, es algo que los seres humanos hemos convertido en una de nuestras más espantosas pesadillas. Se asocia, por ejemplo, con la imagen del vampirismo y los vampiros: siniestros seres de la noche, condenados por toda la eternidad a alimentarse únicamente de la sangre de sus víctimas. En otra grotesca imagen de la inmortalidad, entresacada esta vez de las páginas de la literatura universal, Los viajes de Gulliver, su autor, Jonathan Swift, ilustró con terrible ironía la parodización de una vida interminable. En un país al que Gulliver llega en sus muchos recorridos, existe una raza de seres: los inmortales. Individuos que nacen con el signo de la eternidad escrito en sus cuerpos. Jamás conocerán la muerte. Su sociedad acoge el nacimiento de cada nuevo inmortal como una terrible desgracia. La descripción que hace Swift de ellos es la contrapartida espantosa de cualquier ilusión de eternidad: figuras miserables, condenadas a arrastrar por todas las edades sus cuerpos en un inacabable proceso de deterioro. El peor castigo de los inmortales es, precisamente, no morir: la agonía de su final sin fin.




Sin embargo, los hombres, aunque aterrados ante la posible inmortalidad de nuestros cuerpos, pareciéramos haber anhelado siempre la inmortalidad de nuestro recuerdo, de nuestras obras. Permanencia no de nuestra figura viva sino de nuestras creaciones vivas; que nuestras huellas, nuestras experiencias, nuestros aprendizajes permanezcan aún después de nuestra muerte, y que ésta no nos sumerja en un definitivo olvido. La obra de arte sería el más expresivo recuerdo de un ser humano que existió y supo dejar un testimonio de eso que fue su vida. La obra de arte eterniza al artista. Hace que los rasgos de su rostro permanezcan vivos, legibles, expresivos de los instantes que sólo a él pertenecieron. La obra de arte hace, por ejemplo, de una pasión, forma capaz de sobrevivir a la propia muerte, como lo logra Quevedo al escribir uno de los más bellos poemas de nuestra lengua: “Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,/ venas que humor a tanto fuego han dado, médulas que han gloriosamente ardido:/ su cuerpo dejarán, no su cuidado;/ serán ceniza, mas tendrán sentido;/ polvo serán, mas polvo enamorado.” La palabra del poeta eterniza un sentimiento capaz de superar todos los silencios e imponerse a todos los olvidos.




A finales del siglo pasado, Federico Nietzsche postuló un nuevo significado para la muerte: alegoría de la muerte de Dios, algo que, según él, permitiría a los seres humanos apostar a su suficiencia, a su confiada y altanera soledad. La imagen de la muerte de Dios, sin embargo, habría de concluir generando uno de los grandes desgarramientos de los tiempos modernos: la convicción del absurdo de la existencia humana. El hombre todo puede aceptarlo, todo menos una falta de sentido guiando su tiempo. Hace un siglo Dostoyevski dijo que si Dios no existía todo estaba permitido. Cien años después, Sartre repite lo mismo a su manera: si el tiempo no tiene sentido, entonces nada lo tiene. O sea: si no existe más que este ahora que toco y que vivo, entonces la vida se convierte en vacío, en nada. La célebre “náusea” de Sartre no es otra cosa sino el asco del hombre ante una existencia absurda por indescifrable.




Ernst Jünger ha dicho que el miedo central del hombre, el miedo de los miedos, el que los explica o los contiene a todos, es el miedo a morir. En estos días, ese temor aparece muy relacionado con la convicción del hombre de sus propios y desmesurados errores; asociado, por ejemplo, a la insensatez de la proliferación de las armas nucleares o a la producción interminable de desechos o a la destrucción de gran parte de los ecosistemas. Es un miedo dibujado, además, sobre muy reales imaginarios: una llamarada atómica, el agujero de la capa de ozono, los océanos y las selvas contaminados... Y, junto al miedo a la muerte colectiva es, tal vez sobre todo, el temor a la desaparición de la humanidad. Horror al desvanecimiento de todos, a que nada quede de nosotros para testimoniar que estuvimos aquí, que fuimos. Cada vez más, los hombres imaginamos la conclusión de nuestro protagonismo bajo la terrible –y poética- imagen de un desvanecimiento absoluto, de un apocalipsis. Alegoría identificada, por ejemplo, con el imaginario de los célebres “abismos negros”, tan familiares, por lo demás, a la física de nuestros días. Ellos parecieran convertirse en una parábola de esa aterradora y absoluta nada con que los hombres de este fin de milenio visualizamos una posibilidad de nuestro porvenir: la muerte de éste.


Ante la visión de la muerte individual, queda abierto ante el hombre el doble camino de la resignación o de la desesperación. De esta última nada diré. Me referiré, sí, a la resignación que considero como única alternativa frente a lo ineludible. Recuerdo las imágenes de Los conjurados, el último libro de Borges: “Sólo me queda la ceniza. Nada/ Absuelto de las máscaras que he sido,/ seré en la muerte mi total olvido”. A fin de cuentas, tal vez sea ésta una de las más dignas y tranquilizadoras opciones ante la muerte: contemplarla como ese territorio al que un ser humano, ya cansado de vivir, desea refugiarse para siempre y, sosegadamente, ocultarse de los vivos y de la vida.

lunes, 25 de abril de 2011

EL VERDADERO PODER DEL INTELECTUAL...

El verdadero poder del intelectual quizá sea su capacidad para nombrar con originalidad ciertas trascendentes verdades en las que coincide la gran mayoría de los seres humanos a lo largo de las épocas.

domingo, 24 de abril de 2011

HACER ARTE Y VIVIR LA VIDA COMO SI ÉSTA FUESE UNA OBRA DE ARTE...

     Hacer arte y vivir la vida como si ésta fuese una obra de arte pudiesen ser cosas muy parecidas; en ambos casos, se trata de armonizar espacios y acciones, de reunir visiones y experiencias bajo un mismo propósito de hilvanación y de finalidad. Un artista que se entrega a su arte evoca a un ser humano que construye su existencia en torno a esfuerzos que alimentan actos, iniciativas, metas, ilusiones, propósitos... Los dos, artista e individuo, se esfuerzan por alcanzar un estilo: talante propio que los acompañe en el momento de expresar eso que sienten y saben y desean y sueñan y esperan... La coherencia, la plenitud, la intensidad, la felicidad bien pudieran ser, a fin de cuentas, el eventual desenlace de tan humanísimo esfuerzo.

sábado, 23 de abril de 2011

BORGES HA AHONDADO...

Borges ha ahondado en el tema de los libros llamados “clásicos”: textos que, escritos por un autor en un momento determinado, trascienden a ese individuo que los escribió y a la época en que nacieron; libros en cuya lectura los seres humanos, a lo largo de las edades, han distinguido verdades innegables y palabras definitivas. Suele haber algo de incontroversial e irrefutable en esos libros que todos los hombres suelen ponerse de acuerdo para citar.

miércoles, 20 de abril de 2011

ME ESFUERZO...

Me esfuerzo por diseñar en todas y cada una de mis pisadas una huella que vaya haciéndose sentido y destino.

domingo, 17 de abril de 2011

QUIZÁ LAS GRANDES EXPERIENCIAS DE LA VIDA...

Quizá las grandes experiencias de la vida no sean, a fin de cuentas, sino el descubrimiento de algunas palabras: amor, ideal, felicidad... Escribir la palabra amorosa presupone la comunión de los cuerpos, el fascinante hallazgo del otro opuesto. La palabra del ideal encierra la trágica contradicción de lo inalcanzable. Escribir el ideal es perseguir las monedas de oro que aguardan al final del arcoiris; acariciar la intención del espejismo maravilloso; acosar sueños que, una vez tocados, concluyen al despertarnos. Las palabras felicidad y serenidad son las del final del camino. Las aprendemos tarde. Saber vivir es saber pronunciarlas; haber aprendido de ellas la dicha y el aplomo; haber logrado disfrutar esa única posible felicidad hallada en brevísimos fragmentos, chispazos únicos. Existen, por último, las palabras colectivas: tradición, religión, Dios, patria... Palabras en cuya devoción comulga la tribu, términos deificados en el sueño y en la fe de muchos o de todos, nombres escritos en el ancho designio de la historia común del hombre.

sábado, 16 de abril de 2011

EN LA FIGURA DE LOS DINOSAURIOS...

En la figura de los dinosaurios, el hombre de hoy pareciera contemplar un dibujo posible de su destino. Pesadilla o convicción de nuestro tiempo: la extinción de los casi míticos dinosaurios, ¿no sería, acaso, una alegoría de lo que contemplamos como un posible porvenir para el ser humano? ¿La misteriosa desaparición de aquellas bestias no ilustraría, de alguna forma, nuestra propia precariedad? De la remota existencia de los dinosaurios no han llegado hasta nosotros sino unos cuantos fósiles, metáfora misma de la más remota memoria. ¿El ser humano no estaría, acaso, también destinado a convertirse en futuro fósil, objeto de curiosidad y estudio para algún lejanísimo sucesor? Un corolario de todos estos símbolos de extinción es el de que la Tierra, el universo, seguirán existiendo después de que los hombres hayamos desaparecido. Seguirá habiendo un mundo aún cuando no habitemos ya en él; como mucho, permanecerán sólo los petrificados vestigios de lo que fue nuestra presencia.

martes, 12 de abril de 2011

INDIVIDUALMENTE, PODEMOS PERMITIRNOS SER EGOÍSTAS...

Individualmente, podemos permitirnos ser egoístas en la medida en que nuestro egoísmo nos conduzca a reconocernos y aprobarnos; pero si pensamos colectivamente, la cosa es muy diferente: el egoísmo de muchos se hace cada vez menos y menos admisible.

lunes, 11 de abril de 2011

ARISTOTÉLICOS Y PLATÓNICOS

Todos los hombres, dijo Borges citando a Coleridge, son aristotélicos o platónicos. Aristotélicos son aquéllos que convierten sus ideas en categorías de signos con las cuales entenderse con el universo. Platónicos son los que convierten sus ideas en dibujos de un subjetivo mapa del cosmos. En el primer caso, las ideas son herramientas, fórmulas, asideros; en el segundo, alegorías, metáforas. Para los aristotélicos, las ideas son la consistente arquitectura de un espacio, por sobre todo, inteligible -o que debe ser convertido en inteligible por la razón humana. Para los platónicos, las ideas conviven muy estrechamente con las intuiciones y las ilusiones; todas dibujan la metaforización de un universo maravillosa e irrealmente inatrapable. De un lado, las ideas son soporte definitivo en la comprensión del cosmos; del otro, hitos del interminable asombro humano.

lunes, 4 de abril de 2011

sábado, 2 de abril de 2011

A COMIENZOS DEL SIGLO XVIII...

A comienzos del siglo XVIII, Daniel Defoe publicó su relato sobre un náufrago llamado Robinson Crusoe. Todo en esa novela expresaba certezas de futuro: la inteligencia occidental reharía el mundo, la naturaleza se convertiría en bien material del hombre civilizado, la voluntad de dominio de los europeos abriría para los hombres del porvenir las puertas de un definitivo control del tiempo y de la historia. En nuestros días, William Golding publicó El señor de las moscas, una novela que desarrollaba también el tema del naufragio y la consiguiente anécdota de supervivencia. La trama de El señor de las moscas es una macabra contrapartida de las viejas heroicas hazañas de Crusoe. En ella se describe la aventura de un grupo de niños, internos en un exclusivo colegio, que, tras caer al mar el avión en que viajaban, van a parar a una isla desierta. Aislados, tratan de sobrevivir repitiendo las formas de convivencia del mundo adulto que les es familiar. Sin embargo, poco a poco, la mayoría de ellos es víctima de una regresión que termina arrastrándolos hacia el embrutecimiento, la crueldad e, incluso, el crimen. El oportuno rescate final los salva de una muerte cierta a la que parecían condenados en la peor forma de decadencia: aquélla que impide, incluso, la posibilidad de sobrevivir. La novela de Golding, exacto opuesto al mito robinsoniano, expresa dos desconfianzas: una, ante el tiempo; la otra, hacia los otros. El tiempo es dibujado como un feroz y arriesgado ahora que borra cualquier forma de memoria y niega toda posibilidad de futuro. El otro es un amenazante adversario, un interminable peligro. La vulnerabilidad colectiva es consecuencia de la degradación del grupo. El grupo es frágil porque el yo y los otros no coexisten; subsisten sólo en medio de la decadencia. La imprevisibilidad del tiempo es la consecuencia de la fragilidad del nosotros. No existe el porvenir porque no existe el "nosotros". No hay futuro porque se ha borrado lo "nuestro". Robinson Crusoe dibujaba imágenes que expresaban, sobre todo, confianza ante el tiempo: seguridad en el presente, fe en el futuro. El señor de las moscas expresa todo lo contrario: incertidumbre en el presente, ausencia de futuro. Si el destino de Robinson era el crecimiento, el de los niños de la novela de Golding es la autodestrucción. El largo paréntesis que separa los comienzos del siglo XVIII del final del siglo XX, es un largo itinerario que señala definitivos cambios: lo que fueron las grandes certezas de Occidente terminaron convirtiéndose en temor ante la acumulación de demasiados errores y ante la dilapidación de un progresismo que arrasó al mundo y despojó a la Humanidad de tiempo.

ESCRIBIR IMPLICA...

Escribir implica, ante todo, disciplina; saber escoger cada palabra: su ubicación, su tonalidad, su ritmo; que todas las voces juntas vivan en la oportunidad de sus argumentos y sus imágenes. Disciplina, también, para saber escoger el silencio y los énfasis: qué decir, qué callar...

viernes, 1 de abril de 2011

FIRMEZA DE UNA CONVICCIÓN, DE UN PROPÓSITO...

Firmeza de una convicción, de un propósito: invalorables compañeros de ruta de ese indetenible esfuerzo que es vivir.

jueves, 31 de marzo de 2011

SENTIMOS, A VECES...

Sentimos, a veces, que lo poseemos todo; que nuestros espacios son firmes, indestructibles; que nuestros pasos son seguros y nuestro destino, cierto. Y de pronto... El suelo bajo nuestros pies se resquebraja; el techo de lo que hasta hace poco eran certezas absolutas se desmorona sobre nuestras cabezas, mientras desesperadamente tratamos de escapar como sea de ese hasta entonces seguro lugar que comienza a hundirse con estrépito.

LABERINTO E INTEMPERIE...

Laberinto e intemperie: sitios de inhóspita soledad en los que encarnan algunas inexorables pruebas a las que nos somete la vida.


Laberinto e intemperie: metaforizaciones posibles del camino: como desorientación, como interminable circularidad o como proliferación de vaivenes sin sentido...

ROSTROS

A veces prójimos pero muy rara vez realmente próximos, nos rodean los rostros: amistosos o inamistosos, agradables o desagradables, imprescindibles o superfluos, cercanos o lejanos, comprensibles o impenetrables, apacibles o coléricos, inteligentes o estúpidos... Los rostros: los contemplamos con sus cambiantes gestos; a menudo confusos, engañosos o impredecibles, acercándose o alejándose de nosotros generalmente de acuerdo a nuestra voluntad de acercarnos o alejarnos de ellos.

miércoles, 30 de marzo de 2011

LO QUE A NUESTRO ALREDEDOR...

Lo que a nuestro alrededor percibimos como amenazante, a la larga, fortalece nuestra lucidez. Estamos alertas en medio de esa percepción de vulnerabilidad que, a veces, nos acompaña.

ME ES PRECISO...

Me es preciso acercarme a ciertos rostros que realmente me importan. Y limitarme a ellos.

martes, 29 de marzo de 2011

ESPIRAL: FORMA DEL GIRO...

Espiral: forma del giro que, en movimiento circular, va expandiendo más y más el sentido de un determinado espacio. Espiral: metáfora del tiempo, de la vida y de la experiencia entretejiéndose al interior de ese diseño de una creciente espiral compuesta de acción y de memoria.

lunes, 28 de marzo de 2011

LO ABIERTO, LO CERRADO

Abierto es lo amplio, lo grande, lo vasto; cerrado, lo pequeño, lo parcial, lo estrecho. Abiertos son los lugares inmensos y recorribles; cerrados, los sitios limitados y cobijantes. Ambas nociones, apertura y encierro, pueden evocar, por igual, visiones de valor o antivalor. Dentro de lo abierto, valor serían la amplitud relacionada a la libertad de movimientos, a los itinerarios repletos de recorridos y hallazgos, a las aventuras interminables dentro de lo maravillosamente desconocido. Antivalor serían la inmensidad relacionada con el desconcierto, el desamparo, el extravío; no la amplitud del viaje, la aventura y la búsqueda, sino el espacio que es sólo desolada intemperie: inmensidad que condena a quien la recorre a vivir en una perpetua errancia. En lo cerrado, valores serían el cobijo, la protección y el amparo de los sitios guarnecedores; el techo y el suelo que nos rodean y mantienen alrededor de un centro innegable y en torno a un tiempo que nos ha ido creando junto a él. Antivalor en lo cerrado serían el encierro que es sólo encierro, la mínima espacialidad; el ínfimo territorio frío y desnudo que nos agobia en inamovilidad forzosa, que nos condena al tedio interminable o a la hastiante reiteración de acciones y movimientos.

LO ÉTICO DEBE SUSTENTAR...

Lo ético debe sustentar la inteligencia, la reflexión, la imaginación, la lucidez; apoyar los hallazgos y las construcciones; orientar el camino y sus diseños y sus significados...

sábado, 26 de marzo de 2011

QUIZÁS LAS GRANDES EXPERIENCIAS DE LA VIDA...

Quizá las grandes experiencias de la vida no sean, a fin de cuentas, sino el descubrimiento de algunas palabras: amor, ideal, felicidad... Escribir la palabra amorosa presupone la comunión de los cuerpos, el fascinante hallazgo del otro opuesto. La palabra del ideal encierra la trágica contradicción de lo inalcanzable. Escribir el ideal es perseguir las monedas de oro que aguardan al final del arcoiris; acariciar la intención del espejismo maravilloso; acosar sueños que, una vez tocados, concluyen al despertarnos. Las palabras felicidad y serenidad son las del final del camino. Las aprendemos tarde. Saber vivir es saber pronunciarlas; haber aprendido de ellas la dicha y el aplomo; haber logrado disfrutar esa única posible felicidad hallada en brevísimos fragmentos, chispazos únicos. Existen, por último, las palabras colectivas: tradición, religión, Dios, patria... Palabras en cuya devoción comulga la tribu, términos deificados en el sueño y en la fe de muchos o de todos, nombres escritos en el ancho designio de la historia común del hombre.

sábado, 19 de marzo de 2011

BAJO EL SIGNO DEL VIAJE Y DE LO VIAJERO...

Bajo el signo del viaje y de lo viajero, José Manuel Briceño Guerrero, en su libro El laberinto de los tres minotauros distingue viejísimos imaginarios relacionados por siempre con nuestra América. El continente americano, dice Briceño, fue y es lugar de paso, encrucijada de gentes que llegaban provenientes de todas partes del mundo; y que, a veces, permanecían en los lugares nuevos, pero que, otras muchas, regresaban a sus sitios de origen para no volver jamás. “En nuestro pasado ancestral colectivo –comenta Briceño- hay siempre un viaje por mar hacia lo desconocido, una separación voluntaria o forzada del mundo originario.” América, pues, como espacio al que llegaban y llegan seres que vienen de lejos, lugar de destino siempre frágil; o, más que sitio de destino: territorio de paso en el que pululan muchos transeúntes de pasos inciertos y de acciones fugaces poseedores de una ética de lo aventurero y lo transeúnte; moral que hace de lo provisional y mutable rutina y que asume que cuanto rápida y fácilmente llega, rápida y fácilmente también se desvanece; ética del habitante convertido en ser de paso que desdeña los esfuerzos sostenidos y la constancia de los propósitos porque supone sólo se medra en el albur de lo imprevisto y en los aleatorios recovecos del azar; moral que impone la convicción de que lo imprevisible o impensable acechan siempre.

viernes, 18 de marzo de 2011

SERENIDAD Y FELICIDAD SON PALABRAS...

Serenidad y felicidad son palabras de final de camino, de los bellos atardeceres. Por ellas volvemos la vista atrás y contemplamos el tiempo recorrido y escuchamos el eco de un pasado que regresa cargado de imágenes, de voces, de redescubiertas palabras.

martes, 15 de marzo de 2011

UNO DE LOS MÁS COMPRENSIBLES ANHELOS HUMANOS...

Quizá uno de los más comprensibles anhelos de cualquier ser humano sea que su rostro pasado y su rostro presente se asemejen; que el tiempo vivido los superponga con gracia y que, armoniosamente, los acerque; que las ilusiones y la frescura de la edad temprana no resulten demasiado estragadas con el paso de los años. “Que la muerte te acoja con tus sueños intactos”, dice Alvaro Mutis en uno de sus versos. Algo que nos recuerda uno de los más antiguos sueños de todo ser humano: que el momento final de su vida no señale muy abruptas contradicciones entre el rostro de antes y ese rostro de ahora con el cual enfrenta la muerte. Que la faz final de cada individuo sea la válida y comprensible metamorfosis de un lejano rostro juvenil y nunca su grotesca, su deformada caricatura.

lunes, 14 de marzo de 2011

JUGAR NOS AYUDA A INVENTARNOS...

Jugar nos ayuda a inventarnos un mundo propio al margen del mundo, un espacio donde somos protagonistas y en el que no cuentan las leyes del afuera. Las normas del juego son creadas por cada jugador y sólo a él atañen. Eso sí, está absolutamente obligado a obedecerlas. Todo juego dependerá siempre de muy delicados equilibrios entre lo reglamentado y lo arbitrario, entre la urgencia de una meta precisa y la inmensa variedad de posibilidades que puedan conducir hacia ella. La lógica del juego es la contradictoria razón de lo sorpresivo en medio de lo previsible, la de lo azariento por entre lo descifrable. El juego es disfrutable en la medida en que quien lo juega sepa aprovecharlo a plenitud: extrayendo de él todas sus posibles opciones, y aprendiendo siempre de las peripecias vividas. El final del juego llegará cuando el jugador así lo decida, y sólo entonces. En el juego se puede ganar y, desde luego, se puede perder. Gana quien se entrega a su juego enriqueciéndose con la duración de ese tiempo en el cual invirtió fe y entusiasmo. Pierde quien no obedece las reglas que él mismo se impuso, minimizando así la importancia de su esfuerzo y debilitando cuanto el juego hubiese podido darle. Si se juega a conciencia, el juego puede llegar a convertirse en algo sagrado; y el jugador llegar a dedicar su vida toda a esa pasión que lo nutre y lo rescata.

domingo, 13 de marzo de 2011

ERNST JÜNGER DIJO...

Ernst Jünger dijo algo que, muy a menudo, me acompaña como sugerencia o como inspiración: “Sólo los hombres libres pueden hacer auténtica historia. La historia es la impronta que el hombre libre da al destino”. Entre esos hombres “libres” que “hacen historia”, Jünger destacó muy especialmente a los artistas: individuos capaces de convertir su vida en expresión, imagen. En la voluntad creadora de un artista, en su necesidad de hacer y de decir, y de hacerlo con estilo, Jünger percibió uno de los actos humanos más dignos y trascendentes.

lunes, 7 de marzo de 2011

EL CONSUMISMO SE ASOCIA...

El consumismo se asocia con la falsa verdad de un ahora que le dice al hombre que es feliz si compra y que es libre si puede comprar. Sobre este espejismo se sustentó, por cierto, el diálogo ideológico más importante de nuestro siglo XX. El mundo capitalista afirmó su superioridad ante el mundo socialista en la medida en que pudo oponer ante éste una ética consumista auspiciadora de falsas formas de felicidad y de falsas formas de libertad. La única y torpe respuesta del mundo socialista totalitario fue la razón de su fuerza militar, de su poderío tecnobélico. Espantosa contradicción entre una superabundancia de misiles y la interminable carencia de todo lo demás. Largas colas de gente hambrienta buscando qué comer y qué vestir, junto a la mortífera grandilocuencia de misiles atómicos llamativamente presentes en cada nuevo aniversario de la Revolución. Misiles y hambre: la fuerza junto a la debilidad, el poder conviviendo con la flaqueza, la potestad de la destrucción junto a la incapacidad de la construcción.

LA REFUTACIÓN DEL NIHILISMO...

La refutación del nihilismo es la curiosidad y la pasión de vivir.

sábado, 5 de marzo de 2011

LA CLARIDAD DE LAS VISIONES...

La claridad de las visiones, los momentos de lucidez, las revelaciones... Chispazos que, tras desvanecerse, dejan imprevistas impresiones: extrañas manchas, difusas nubes cuyas formas cada caminante entenderá como le plazca.

viernes, 4 de marzo de 2011

HACE MUCHO TIEMPO...

Hace mucho tiempo, mi casa empezó a hacerse sólo separación; luego, a medida que me desplazaba por territorios en los que aprendí a reconocer mi rostro en medio de otros rostros, la fui transformando en morada desde la que tendí puentes hacia el afuera. Poco a poco, he aprendido a hacer de mi casa voluntad: de resistencia, de continuidad, de esperanza. Mi casa: sitio donde protegerme de ese sentido inhóspito y carcelario que tantas veces posee la vida; escondrijo del que estarán necesariamente ausentes las intromisiones, los rostros prescindibles, los innecesarios testigos.

lunes, 28 de febrero de 2011

LA RISA ES EL GESTO...

La risa crece hasta cubrir todos los espacios. Es comunicante: reímos con la risa de otros y nuestra risa repite, como un eco, esas expresiones ajenas. Tanto más insostenibles los argumentos, tanto más absurdas las razones, tanto más fácilmente la hilaridad nos permite superar nuestro desagrado ante ellos; banalizarlos. Por la risa profanamos argumentos y vulneramos creencias. Por la risa los dogmas se desfiguran y las razones se subvierten. Reír nos distancia de cuanto pueda lucir solemne. De hecho, la risa puede ser la más demoledora respuesta contra la solemnidad, sobre todo, cuando ésta luce innecesaria o excesiva.

EXPRESIÓN QUE NO LLEGA A SER ACTO...

Expresión que no llega a ser acto, la palabra, a mitad camino entre la intención y el acontecimiento, se hace signo, alusión, testimonio...

domingo, 27 de febrero de 2011

ESPIRAL: FORMA DEL GIRO...

Espiral: forma del giro que, en movimiento circular, expande más y más un determinado espacio. Tiempo, vida y experiencia van entretejiendo una espiral hecha de acción y de memoria.

sábado, 26 de febrero de 2011

MI ADMIRACIÓN POR LAS PALABRAS...

Mi admiración por las palabras no me oculta una certeza: muchas veces ellas se revelan completamente inútiles o insuficientes, superfluas o innecesarias. Ciertos instantes de la realidad parecieran estar colocados por encima de ellas; llegando, incluso, a anularlas, desdibujarlas u ocultarlas. Las palabras se disipan en medio de las circunstancias que no las favorecen.

miércoles, 23 de febrero de 2011

ME AFERRO...

Me aferro al tiempo que vivo: instantes convertidos en alma, tuétano, sangre. Aprehendo su sentido, reconociéndome tras el cansancio de tanto camino andado...

martes, 22 de febrero de 2011

AUTENTICIDAD: UNA VERDAD...

Autenticidad: una verdad. Si ella falta, falta todo.

lunes, 14 de febrero de 2011

LAS PALABRAS...

Las palabras zahieren, magnifican, argumentan, engañan, ironizan, convencen, desafían... Pueden ser lema, acto indudable, señal, susurro, gesto, caricia.

viernes, 11 de febrero de 2011

HAGO DE MIS ILUSIONES...

Hago de mis ilusiones, mis rutinas, mis propósitos y mis convicciones una cadencia; pero, acaso por sobre todo, un argumento, una orientación, un diseño, un destino que se vuelva desenlace...

jueves, 10 de febrero de 2011

ESENCIAL PROPÓSITO EN MI VIDA...

Esencial propósito en mi vida: nunca comenzar aquello que sé que no podré concluir.

ESE JOVEN QUE FUI...

Ese joven que fui, ese hombre que soy, ese ser que siempre he sido. Doy la mano a mi ayer y a mi mañana: mi hoy encerrado en mi ayer, mi hoy preparando mi mañana...

miércoles, 2 de febrero de 2011

ENFRENTO LAS EXIGENCIAS DEL CAMINO...

Enfrento las exigencias del camino. Acepto sus pruebas, algunas veces dando rodeos, disimulando, aguardando pacientemente; otras, exponiéndome en actitud abierta, casi desafiante, ante la vista de todos.

lunes, 31 de enero de 2011

ALMAS Y MÁSCARAS

El alma es la autenticidad; la máscara, el rostro que nos muestra. La máscara es funcional, nos ayuda a existir: nos representa, nos protege, nos aísla pero, también, puede secarnos -y negarnos. El alma es fértil. Fecundiza nuestro destino. Es riesgo y, a la vez, plenitud; riesgo de la plenitud. Máscara y alma se relacionan: la máscara nos ayuda a sobrevivir, pero a la larga nos marchita; el alma nos hace vivir, nos vitaliza, pero también nos vulnera. Perder la máscara es arriesgarnos a ser destruidos. Perder el alma es frustrar nuestra autenticidad. En la vida nos rodean, innumerables, las máscaras y apenas encontramos unas pocas, poquísimas, almas. Son los rostros que escogemos: semblantes destinados a jugar un importante papel en nuestras vidas; rostros cuyas miradas acompañarán por largo tiempo -a veces, incluso por siempre- al nuestro.


Personaje fuera de lo común es aquél en quien alma y máscara coinciden.

domingo, 30 de enero de 2011

EN EL CONTACTO CON EL OTRO...

En el contacto con el otro, surgen, rápidas, las diferencias. Mi máscara, su máscara; mis palabras, sus palabras; mi fuerza, su fuerza; mi espacio, su espacio. Nuestra vida va haciéndose sobre el recorrido interminable de una diferenciación que nos define.

jueves, 27 de enero de 2011

EN UN PROGRAMA DE TELEVISIÓN DEDICADO A REMBRANDT...

En un programa de televisión dedicado a Rembrandt, me entero de la gran cantidad de autorretratos que el gran pintor dibujó a lo largo de su vida: una amplísima galería de representaciones personales poseedoras, en su mayoría, de un signo común: la solemnidad de ese rostro con que un Rembrandt joven, maduro o anciano nos contempla. Con dignidad, con prestancia que a veces llega a ser altivez, Rembrandt nos mira. Sin embargo, poco antes de morir, Rembrandt se autorretrata: ahora riendo; un anciano desdentado que ríe abiertamente con una risa franca, contagiosa, amplia. Ante el universo, ante el tiempo y ante el tiempo que para él ya termina, Rembrandt ríe. ¿Acaso ha aprendido a reir? ¿O es que no teme ya mostrarse riendo? Quizá ríe porque mira la vida de otra manera o porque ahora sabe cosas que antes ignoraba. Tal vez ríe de sí mismo y de todo. De su cara han desaparecido distancia y empaque. En su jocosa expresión hay muchas cosas... ¿Genuino alborozo? ¿Hilarante resignación? ¿Festiva nostalgia? Imposible saberlo. A lo mejor Rembrandt ríe porque no se toma ya demasiado en serio. O tal vez su risa sea el gesto satisfecho de quien acepta plenamente itinerarios recorridos y huellas dejadas tras de sí. O sea: ríe porque aprueba sus pasos; porque al mirar atrás comprende que el camino recorrido le muestra que mereció eso que obtuvo, y ríe porque sabe que llegó a tocar algo fuera del alcance de la inmensa mayoría de los seres humanos: convertir las visiones de su vida en imágenes que perdurarán por siempre.

martes, 25 de enero de 2011

EL OTRO...

El otro: en él me reconozco o desconozco.

sábado, 22 de enero de 2011

ARTE Y SILENCIO

Mucho del arte de nuestros días es expresión que busca transmitir, en medio del silencio, esenciales verdades o atemporales verdades. ¿Qué expresa el arte con su silencio? Tal vez que ya no es posible decir o que es inútil decir. También el silencio puede ser, entonces, comunicación.

domingo, 16 de enero de 2011

ENTRE EL PRINCIPIO Y EL FINAL DE CUALQUIER CAMINO...

Entre el principio y el final de cualquier camino: el tránsito; o sea: el aprendizaje. Dentro del camino, mucho más que los puntos de partida importarán siempre las conclusiones.

VIVIR ES CAMINAR SIN CESAR NUNCA DE BUSCAR...

Vivir es caminar sin cesar nunca de buscar. Buscar... ¿Qué? En el fondo, acaso siempre lo mismo: un significado para los días vividos. Y es que, como dije alguna vez, el hombre puede soportarlo todo, todo, menos el sentimiento de estar viviendo un tiempo absurdo que no lo conduzca hacia ninguna parte. Si, como fue la visión lúcida y a la vez terrible de Nietzsche, los seres humanos nos percibimos viviendo en un mundo sin dioses, sin Dios, entonces no nos queda otra alternativa que descubrir en nuestras opciones de vida cierta plenitud que llegue a hacerse finalidad en sí misma: aquí y ahora.

sábado, 15 de enero de 2011

EL DESIERTO... ¿CRECE?...

En Así habló Zaratustra, dice Nietzsche: “El desierto crece”. Comentario muy similar, por cierto, al que hiciera Kierkegaard refiriéndose a los aforismos del escritor alemán Georg Christoph Lichtenberg: “¡Gracias por esta voz en el desierto!”; y, en cierta forma, parecido también a la definición de Baudelaire sobre el hombre moderno: “solitario de imaginación activa, siempre en viaje a través del gran desierto de los hombres”. El desierto que percibían Nietzsche y Kierkegaard, el desierto al que aludía Baudelaire... ¿Qué era? ¿Acaso la visión de una nueva época en la que estaba entrando la Humanidad? ¿Una convicción de que para Occidente, tras largas percepciones de avance y muchas idolatrías de progreso, había comenzado una nueva era de incertidumbres? Existe cierta diferencia entre el desierto al que se refieren Nietzsche y Kierkegaard y ése al que alude Baudelaire. El de aquéllos implica devastación, agotamiento; el de éste es más bien una alusión a multitudes y a generalizadas abundancias, a toda clase de homogeneidades y cosificaciones... De todos modos, la idea de los tres se parece: desierto es devastación, confusa vastedad, ajenidad, extravío... En suma: desierto sería ese espacio humano en el que, como supo metaforizar Nietzsche, los dioses han desaparecido y el tiempo ha dejado de significar continuidad o avance para hacerse inacabable reiteración; de alguna manera, metáfora de una nueva era en la que parecía haber entrado la Humanidad: la de la supervivencia.

jueves, 13 de enero de 2011

EXISTE UN YO...

Existe un yo que se comunica consigo y se apoya en sí, y otro yo que sólo es capaz de comprenderse en medio de la multitud y de convertir sus voces en eco de las voces de los otros y de hacer de sus gestos y muecas un reflejo de las muecas y los gestos ajenos... ¿Se trataría acaso de escoger entre ambos? No, de lo que se trata es de aceptar que las dos opciones existen en los seres humanos; tal vez como algo físico, o, acaso, como una consecuencia de eso a lo que la vida nos ha ido conduciendo. Se trata de que nuestros diálogos y comprensiones propenden, bien hacia el propio mundo interior, bien hacia la vastedad de los afueras. Se trata de movernos por entre familiares espejismos o de desplazarnos con soltura por entre la siempre azarienta realidad. Se trata de girar en torno a nosotros mismos o de hacer de nuestra conciencia permanente comunión con infinitos otros.

miércoles, 12 de enero de 2011

LA ESCRITURA ES DIÁLOGO SOLITARIO...

La escritura es diálogo solitario. Soliloquio de la página en blanco: la voz del escritor habla, siempre y antes que a nadie, consigo mismo.

lunes, 10 de enero de 2011

LAS PALABRAS HAY QUE MERECERLAS...

Las palabras hay que merecerlas. Es necesario definir nuestra relación con ellas. Precisar esa relación es algo que puede llevar años, a veces incluso, toda la vida. Pocas cosas nos ayudan más a comprendernos que la identificación de esas palabras que distinguimos en nosotros, palabras con que escogemos nombrar el signo de nuestras percepciones. Somos las palabras que reflejamos. Ellas dicen y nos dicen. Nos traducen y, por ellas, traducimos. A través de las palabras todo el universo se convierte en expresión viva dentro de nosotros.

sábado, 8 de enero de 2011

DISTINGUÍA MONTAIGNE...

Distinguía Montaigne dos formas opuestas de elocuencia. Una, la del ejercicio lento y solitario de quien escribe para descubrirse y distinguirse en medio de todos los argumentos. Otra, la de quien es capaz de responder eficazmente a lo momentáneo, a lo inmediato, pero cuya respuesta, sin embargo, se debilita en una meditación posterior. Doble posibilidad de la palabra: resultado de un lento y trabajoso esfuerzo que el tiempo logra tallar o rápido producto de una momentánea intuición. La primera es la palabra que concluye en la expresión de pensadores, escritores, filósofos, poetas; la segunda, en la locuacidad de oradores, políticos y leguleyos. En el primer caso, el silencio ejerce una influencia absolutamente necesaria. En el segundo, el silencio es mortal. Para el ser de palabras, el silencio puede convertirse, bien en espacio previo necesario para la expresión, bien en agónico vacío.

viernes, 7 de enero de 2011

LA SINTAXIS CÓSMICA...

La sintaxis cósmica sugiere la lógica y el balance, el equilibrio y la armonía. Es reunión de diversidades en luminoso acuerdo. Sintaxis del universo: escritura celestial de una poesía iniciada desde el comienzo de los tiempos.

jueves, 6 de enero de 2011

LA VIDA CASI NUNCA ES PREDECIBLE...

La vida casi nunca es predecible, la escritura sí lo es. La vida no es siempre coherente, la escritura suele serlo, o debería serlo. La vida no da segundas oportunidades. ¿La escritura lo hace? La vida tiene, a veces, el propósito que nosotros le damos; algo que, por lo general, sucede con la escritura, que depende por entero de nuestras decisiones. La escritura no escapa a nuestras manos. La vida suele hacerlo.

sábado, 1 de enero de 2011

LAS PALABRAS CHISPORROTEAN...

Las palabras chisporrotean en las manos del poeta. Arden en las formas de sus llamas, imágenes de brillo desconcertante; luego, consumidas cenizas, se apagan, taciturnas, esparcidas por el viento de los días.

LA PALABRA POÉTICA DE NUESTROS DÍAS...

La palabra poética de nuestros días está hecha de invenciones y de descubrimientos, de hallazgos y de sorpresas de todo tipo. Es palabra que no rehuye los posibles significados del silencio porque también el silencio forma parte de las percepciones de los hombres; y porque, de muchas maneras, también él refleja un mundo que ha conocido demasiadas ruinas o en el que demasiadas cosas están en ruinas. Ante el absurdo, silencio; ante lo irrepresentable, silencio; ante lo indescriptible, silencio. “El Homero del futuro –ha dicho alguien- no será ciego, sino mudo”.

martes, 28 de diciembre de 2010

EN SU LIBRO...

En su libro La metáfora y lo sagrado, Héctor Murena dice que "la única forma de conocimiento es aquella similar a la de los ciegos: por el tacto". Por el tacto palpamos, percibimos, intuimos. El es intuición que se vuelca en ideas. Ideas que dibujan imágenes. Imágenes que construyen metáforas. Cada metáfora es una imagen con la cual entender alguna porción del infinitamente vario universo: un dibujo de él a partir de cualquiera de las múltiples razones que habitan en la conciencia humana.

viernes, 24 de diciembre de 2010

CREO QUE EL AMOR POR LAS PALABRAS...

Creo que el amor a las palabras se identifica con una forma de inteligencia “literaria” que propende a relacionar la abrumadora vastedad que nos rodea con esa cercanía tangible que es nuestra propia experiencia. Reencuentro constante del mundo en el yo. Dibujo del mundo a partir del yo. El individuo poseedor de una inteligencia literaria y que desea escribir, descubre que quiere hacerlo, mucho más que para expresar el mundo, para reconocerse y ubicarse dentro de él.

sábado, 18 de diciembre de 2010

EL VERSO, CLARO Y OSCURO...

El verso, claro y oscuro, cumple su búsqueda en la palabra fresca o marchita, en el alma de la letra y en el papel virgen.

Verso, raíz: ángulos de un mundo que escapa de la mano, de aquello que se quiere decir porque se quiere.

jueves, 2 de diciembre de 2010

DISTINGUIR EN EL CAMINO...

Distinguir en el camino sólo absolutos y guiarnos únicamente por la luz y el calor de esos absolutos, pudiera significar calcinarnos.

lunes, 29 de noviembre de 2010

EL SER HUMANO NECESITA CREER...

El ser humano puede aceptarlo todo. Todo menos la falta de sentido de su existencia. Le horroriza la imagen del tiempo -personal, colectivo- como algo hueco: sin razones ni conclusiones. Ante el sentimiento del vacío temporal aparece, terrible e insoportable, el horror del absurdo: pesadilla ante un tiempo amorfo que sólo nos engulle. El horror al absurdo de la historia es análogo a la náusea frente al vacío existencial. Ante ambos -historia vacía, vida vacía- el hombre aprehende su soledad, su vulnerabilidad. Para vencerlas, ha decidido escuchar la voz sagrada de los dioses o la voz profana de la historia.

sábado, 27 de noviembre de 2010

DESDE MUY NIÑO GUSTÉ DE LAS PALABRAS...

Desde muy niño gusté de las palabras: me atraía emplearlas, a veces con estudiado efectismo, tratando de apoyar en ellas los más variados argumentos. Entendía que su dominio revelaba una habilidad y, mucho más aún, una potestad. Gracias a ellas, muchas veces los motivos, cualesquiera que fuesen, parecían magnificarse, y las razones hacerse irrefutables. Con palabras podían dignificarse las cosas, las imágenes, los recuerdos. Con palabras, a veces, la vida parecía convertirse en juego o en escenario posible. Sentía a veces a las palabras como intermediarias entre el mundo y mi yo: puentes mágicos que podía atravesar, tanto para adentrarme en lo exterior como en mí mismo. O sea: las palabras, a la vez que me comunicaban también podían aislarme. Con palabras dibujaba superficies personales que convertía en rincones inaccesibles.

viernes, 5 de noviembre de 2010

ALMAS Y MÁSCARAS

Almas y máscaras: sólo protegidas por las segundas, podrán aquéllas mantener su solidez o su permanencia.

domingo, 31 de octubre de 2010

LAS PALABRAS DICEN...

Las palabras dicen la verdad de los nombres y la eternidad de las ideas. Ellas hablan de las infinitas imágenes del tiempo interior del hombre y del tiempo exterior del mundo.

lunes, 25 de octubre de 2010

DIOS DE CADA QUIEN...

Dios de cada quién, dios en el día a día sin descanso, dios en nuestras manos y sobre nuestras espaldas guiando el camino de cada convicción.

sábado, 23 de octubre de 2010

CREO...

Creo en mis propias dudas y en mis incertidumbres. Creo en la verdad de ciertos instantes y de algunos viejos sueños. Creo en mis esperanzas aún de pie; en mis reiterados descubrimientos -de lo que fui, de lo que sigo siendo, de lo que quisiera ser. Creo en mis rupturas y en mis recomienzos. Creo también -y lo dijo Pascal- en el silencio eterno de los espacios infinitos que ignoro y que me ignoran.

miércoles, 20 de octubre de 2010

CURIOSIDAD, INDIFERENCIA

La curiosidad hace de cada individuo un aventurero en pos de sus sueños y sus búsquedas. Es fuerza que lo proyecta fuera de sí mismo más allá de sus ahoras y hasta los lugares donde reside la ilusión; siempre más allá, mucho más allá de la rutina y de la roma cotidianidad. Curiosidad es construcción, avance, suma: todo relacionándose con una interminable necesidad de entender.

Indiferencia es vacuidad y conformismo, pasividad estéril y lejanía. Es, también, inercia, grisura, inconsistencia. Nada positivo podría surgir de ella. La indiferencia rutiniza gestos y pasos, visiones y actos. Iguala rostros y comportamientos. Rasa acciones y destinos. Desvanece iniciativas y descubrimientos. La indiferencia inmoviliza al indiferente clausurándolo dentro de estrechos límites sin escapatoria. El indiferente es un ser desdibujado condenado a la resignación y al desinterés; incapaz de comprometerse, no se compromete porque no cree.

Al curioso le resultaría imposible no esforzarse en responder a las interrogantes que lo acosan. El indiferente, sumergido en la imitación de muchos lugares comunes y muchísimos gestos reiterados, no puede sino permanecer al margen de casi todo, sin que ninguna pregunta llegue verdaderamente a motivarlo. El curioso no cesa de indagar en su tiempo. El indiferente, envuelto por toda clase de estereotipos, se resigna al sinsentido de su tiempo.

viernes, 15 de octubre de 2010

ROSTROS

Interminables y numerosos, casi nunca percibidos de una manera totalmente nítida ni definitiva, a veces prójimos pero muy rara vez realmente próximos, nos rodean los rostros: amistosos o inamistosos, agradables o desagradables, imprescindibles o superfluos, cercanos o lejanos, comprensibles o impenetrables, apacibles o coléricos, inteligentes o estúpidos... Los rostros: los contemplamos con sus cambiantes gestos; a menudo confusos, engañosos o impredecibles, acercándose o alejándose de nosotros generalmente de acuerdo a nuestra voluntad de acercarnos o alejarnos de ellos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

DENTRO DEL CAMINO...

Dentro del camino, somos a veces protagonistas y a veces debilitadas comparsas.

AVANZO Y...

Avanzo y me limito. Avanzo y me peculiarizo. Cada nueva selección es un descarte: lo que escojo me apartará para siempre de lo que rechacé.

martes, 12 de octubre de 2010

ABECEDARIO PERSONAL

Alma: autenticidad escondida en el fondo de mí mismo.

Amor: tiempo y mundo detenidos alrededor de un solo ser imprescindible.

Espejismo: dibujo a partir de deseos y ficciones de deseos, imaginario convertido en asidero, ilusión, mentira bienhechora.

Experiencia: sentido del ayer limitando los espacios del hoy.

Intimidad: comarca de tradiciones que sólo a nosotros pertenecen.

Límites: fronteras que me enuncian, linderos de mi solo destino posible.

Madurez: tiempo cuando descubrimos que en la vida sólo es real la incertidumbre.

Máscara: rostro dibujado por mi voluntad ante mis circunstancias.

Muerte: silencio final. Principio canonizado por siglos de supercherías.

Nostalgia: tristeza que desdibuja el tiempo.

Orgullo: fortificación de nuestro espacio.

Poesía: camino hecho palabra.

Tiento: interminable vigilia clandestina.

Vida: palimpsesto interminablemente escrito.

EL FRAGMENTO

El fragmento: espacio especialmente privilegiado para la expresión poética porque fragmentariamente nos acompañan ciertas iluminaciones repentinas. El fragmento impone una estética de lo azariento: la del albur de los hallazgos, la de la intensidad de lo vivaz e irrepetible. Escribir fragmentariamente será una manera de dejar vivir nuestros descubrimientos, dejándolos existir en el vaivén de sus contradicciones y en una libertad guiada por la curiosidad y el asombro. Ante las demasiadas referencias, ante el exceso de palabras e informaciones, el fragmento erige su figura de respuesta, siempre parcial y espontánea. Él es el elemental espacio al interior de un universo sin centros. Él es la más adecuada expresión en los espacios donde todo pareciera haber sido ya demasiadas veces dicho.

domingo, 10 de octubre de 2010

CUANTO MÁS ME ADENTRO...

Cuanto más me adentro en las interrogantes de la vida, más acepto que el hechizo y la duda son respuestas.

sábado, 9 de octubre de 2010

FELICIDAD POSIBLE

Conformidad de nosotros con nosotros mismos: ¿asidero de la inasible felicidad?

DE LA SOMBRA EL VERSO

“... Con la frente en alto, aguardando un soplo de crepúsculo y entregado a una monótona tarea de cosecha y siembra...”

EN EL ESPACIO DE LOS DÍAS...

En el espacio de los días aguarda la fría intromisión del acertijo sin respuesta. Acepto las formas que mi voluntad dibuje. El tiempo dirá la última palabra...

viernes, 8 de octubre de 2010

DE LA SOMBRA EL VERSO

“Aquí, entre pared y pared, entre techo y suelo. Aquí mi sitio, aquí mi puesto, aquí mi centro enlarvado y cósmico. Especular punto microscópico y fugaz; crisálida de acero, ínfimo cajón inmenso. Aquí, en mi rincón, con miedo a cuestas, con ansia de camino y puente; fabricando quimeras, deshaciendo nudos, contando horas que, a veces, siento que no me pertenecen.”

EL MUNDO Y SUS REGLAS...

El mundo y sus reglas me afectan menos cuando escribo. Al escribir lleno el vacío o la aspereza de la realidad y me apropio de esa realidad a la que me decido acoger.

jueves, 7 de octubre de 2010

ME ADMIRO...

Me admiro del tiempo que vivo: instantes convertidos en alma, en tuétano, en sangre. Aprehendo su sentido descubriéndome a mí mismo tras el cansancio de tanto camino andado...

sábado, 2 de octubre de 2010

DOS FORMAS DE ELOCUENCIA

Distinguía Montaigne dos formas opuestas de elocuencia. Una, la del ejercicio lento y solitario de quien escribe para descubrirse y distinguirse en medio de todos los argumentos. Otra, la de quien es capaz de responder eficazmente a lo momentáneo, a lo inmediato, pero cuya respuesta, sin embargo, se debilita en una meditación posterior. Doble posibilidad de la palabra: resultado de un lento y trabajoso esfuerzo que el tiempo logra tallar o rápido producto de una momentánea intuición. La primera es la palabra que concluye en la expresión de pensadores, escritores, filósofos, poetas; la segunda, en la locuacidad de oradores, políticos y leguleyos. En el primer caso, el silencio ejerce una influencia absolutamente necesaria. En el segundo, el silencio es mortal. Para el ser de palabras, el silencio puede convertirse, bien en espacio previo necesario para la expresión, bien en agónico vacío.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

SOBRE DEBERES Y ENTUSIASMOS

Kant habló de los “deberes necesarios” y Ortega y Gasset habló de los “entusiasmos necesarios”. La ilusión propone que todas las opciones y todas las metas pueden ser consideradas posibles. El deber sugiere que, en la vida, hay respuestas sin opción fuera de las cuales todo pareciera ser error, equivocación o fracaso. El entusiasmo nos impulsa hacia una meta, un destino. El deber nos sostiene y ubica dentro de un lugar convertido en sitio insoslayable.

martes, 28 de septiembre de 2010

AVANZAR DESDE UN ORIGEN

El origen, el punto de partida –dijo Nietzsche- va careciendo de importancia”. Avanzar en el camino, crecer en él: acaso de lo que se trate sea ver el tiempo presente que vamos construyendo como una contradicción de muchos de los signos de un origen que, a la distancia, molesta, avergüenza o estorba.

viernes, 17 de septiembre de 2010

LOS SERES HUMANOS SOMOS TIEMPO

Los seres humanos somos en el tiempo, estamos hechos de tiempo, él nos construye día a día, cuanto acontece gira a su alrededor. Entre todo principio y todo final se halla ese tiempo que es tránsito hecho de construcciones, pasos, actos, diseños avizorados, fracasos, triunfos... Crecimiento iniciado desde un punto de partida donde todas las cosas eran comienzo.

viernes, 10 de septiembre de 2010

IMPOSIBLE BASTARNOS POR ENTERO A NOSOTROS MISMOS...

Imposible bastarnos por entero a nosotros mismos. Imposible no depender de la compañía y el apoyo de alguien más junto a quien percibir todos los infinitos matices, buenos y malos, suaves y ásperos, gentiles y crueles de ese tiempo que somos y nos construye poco a poco.

martes, 7 de septiembre de 2010

RECONOCIMIENTO...

Reconocimiento de eso que es esencial y de lo que debería partir todo lo demás: la vida es y será siempre lo primero; y de lo que se trata y de lo que nunca podría dejar de tratarse será de aprender a vivir: valorando eso que merezca valorarse, esforzándonos por entender eso que realmente importa, apoyándonos en ciertos descubrimientos centrales convertidos en verdades personales: respuestas útiles, necesarias, sustentadoras. Rara vez definitivas, esas verdades suelen cambiar; no necesariamente las que profesamos ahora son las nuestras de antes, y, seguramente, las que nos pertenecen ahora no serán nuestras después. Pero mientras estén en nuestro poder esas verdades nos servirán y acompañarán. Y a través de ellas contemplaremos ese universo exterior del que no podríamos nunca dejar de formar parte. Junto a ellas nos esforzaremos por organizar el caos que suele acompañarnos, originado en la impredecibilidad o la desesperante monotonía de tantos días grises.